martes, septiembre 25, 2007

La (poco) romántica huelga de General Motors

Uno sabe que está viviendo en un país con una tradición política radicalmente distinta en días como hoy. Por primera vez desde 1976 los trabajadores de uno de los tres grandes fabricantes de coches de Estados Unidos, General Motors, están en huelga. 73.000 empleados han dejado las cadenas de montaje, y siguiendo la consigna de la United Autoworkers Union, han salido de las fábricas.

Lo que más me ha chocado ha sido, para que negarlo, la cobertura mediática. Si los trabajadores del fabricante de automóviles más grande de la tierra fueran a la huelga en España, todos los medios, incluso aquellos en la derecha, no podrían contener echar una lagrimita romántica al ver la vieja lucha de clases cabalgando de nuevo. Sea respondiendo a la ética del patrono o el arriba proletarios de la tierra, todo periodista con cierta tendencia al drama (99% de ellos, vamos) estaría un poco conmovido al ver que las viejas ideas, la vieja Europa, sigue aún escondida donde la habíamos dejado.

En Estados Unidos... bueno, más bien lo contrario. Los medios parecen más que incapaces de entender que pasa, como si estuvieran viendo sombras en una caverna. Sí, hacen sus análisis y sus gráficas, repiten sus notas y sus ideas, pero la sensación (subjetiva) que tengo es que no ven todo este asunto más que una especie de reliquía de antes de la guerra, antes que los americanos decidieran que todo lo que no fuera capitalismo era malo, y que de hecho en su país todo el mundo es de clase media. Incluso el New York Times, que se las da de Europeo a veces, es más seco que Montgomery Burns dando la noticia.

Los que me leen de vez en cuando sabrán que un servidor no cree en esta tontería de la cultura política demasiado. El discurso público, lo que se habla en los medios y como se tratan las noticias es un reflejo de las instituciones heredadas, un fruto de múltiples decisiones que marcan como un país se gobierna durante las décadas siguientes. Los problemas de General Motors, el conflicto que les ha llevado a la huelga, son el resultado de estas decisiones en el pasado; ver como la tradición e historia previa afecta algo tan básico como la cara del tipo que da las noticias en MSNBC o CNN (en Fox han ignarado la huelga) es sencillamente fascinante.

¿Las razones? Lo cierto es que las he cubierto antes, en crisis empresariales parecidas, pero no exactamente iguales: las aerolíneas. El gran punto de fricción, y lo que está debilitando la empresa hasta la extenuación, es el hecho que el estado de bienestar de todos los trabajadores de General Motors lo paga General Motors, y al contrario que otras empresas, no se pueden librar de él. La sanidad privada, absurdamente cara, penaliza de manera espantosa aquellas compañías que son más antiguas. Aquellos fabricantes que han tenido trabajadores durante más tiempo, herencia de ese era de gloria del capitalismo americano en que las compañías trataban a sus obreros como reyes en los años cincuenta pasean el fardo de las obligaciones no socializadas.

Cuando el estado de bienestar lo pagan todos, todo el mundo tiene los mismo costes, los mismos impuestos, y las mismas protecciones. Cuando lo pagan sólo algunos para los suyos, los costes de tiempos pasados son una condena en la actualidad. Lo que es peor, echar a tus currelas no te sirve para nada; la reconversión te la pagas tú solito. Nada como un capitalismo que condena a aquellos que más exito tuvieron a competir con una mano atada a la espalda.

Una cosa curiosa: Alex Guerrero, el impagable teórico de La Moqueta Verde y colaborador ocasional por aquí, ya comentaba que GM era un candidato de primera de meterse en problemas hace dos años, siguiendo exactamente este razonamiento. Para que digan que la cagamos siempre.

2 comentarios:

Julian dijo...

Bueno, es bien sabida la alergia general que les agarra a los americanjin cada vez que se habla de una huelga de lo que sea.

No deberia extrañarte la poca y mala cobertura que se le da al tema.

Ojo que tampoco me cabe toda la cuestion romantica de las huelgas. Ambas posturas me parecen un tanto ridiculas, tanto la condena como la solidarizacion con cuanta huelga salte sin pensarlo... nomas porque son huelgas.

Anónimo dijo...

Totaql, para lo que ha durado...