viernes, agosto 08, 2008

Por qué no escribí ayer...

Bueno, andaba muy ocupado visitando esta belleza:


Es el USS Massachusetts, un acorazado clase South Dakota. Un monstruo de 35.000 toneladas de acero, blindaje y artillería pesada, que fue botado en 1942 y se pasó la guerra inspirando terror y todo eso. Esos bonitos cañoncitos en primer y segundo plano son seis de los nueve riflecitos de 16 pulgadas que lleva el bebé; cada torreta pesa ella solita 1200 toneladas.



Este trastito tan cuco se puede visitar ampliamente en Fall River, Massachusetts, en este museo tan cuco. Aparte del acorazado, tiene un par de torpederos, una corbeta de origen ruso, un destructor clase Gearing y un submarino clase Baleo (una versión mejorada de los más famosos Gato). Es una manera estupenda de pasar el día.

Un par de cosas: primero, uno tenía que estar muy majara para ir a la guerra en un destructor. Es un barco relativamente pequeñito, pero diseñado para correr como mucho y rezar que no le toque su armadura de papel de fumar; son muchísimo más estrechos de lo que nunca me había imaginado. Y la verdad, no me imagino como alguien pudo pasarse la guerra en un submarino como los Baleo; es como un vivir dentro de una lata de sardinas mal ventilada. Y pensar que los U-Boat alemanes eran aún más pequeños...

Para acabar de redondear el día, he parado un ratito en Groton, Connecticut, en otro museo más pequeño, visitando el USS Nautilus, el primer submarino nuclear de la historia. Comparado con su pariente de en Massachussetts, el trasto es un crucero de lujo, aunque sigue siendo algo patéticamente opresivo.

Y sí, este post confirma que estoy como un cencerro de forma más o menos oficial. Y no, el hecho que hable de grandes, enormes cañones y objetos alargados que se sumergen en líquidos no quiere decir que esté compensando por absolutamente nada. Los acorazados molan. Punto.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas Egocrata.

Me gustaría pedirte tu opinión sobre este artículo que explica la causa del reciente desplome del petroleo.

http://www.publico.es/140134/que/explica/caida/precio/petroleo

En principio tu apunte (como siempre, clarísimo) acerca de la poca influencia del mercado de futuros en el precio del petroleo me parece bastante razonable. Sin embargo no sé si se puede sostener con las recientes bajadas.

¿Se debe a una reducción de la demanda con motivo del aumento de precios? ¿No ha pasado muy poco tiempo para una reducción de consumo capaz de provocar tal impacto?

Un saludo!

P.D. Espero que le hayan echado el seguro a los cañones de ese cacharrito :P

Anónimo dijo...

Buenas Egocrata.

Me gustaría pedirte tu opinión sobre este artículo que explica la causa del reciente desplome del petroleo.

http://www.publico.es/140134/que/explica/caida/precio/petroleo

En principio tu apunte (como siempre, clarísimo) acerca de la poca influencia del mercado de futuros en el precio del petroleo me parece bastante razonable. Sin embargo no sé si se puede sostener con las recientes bajadas.

¿Se debe a una reducción de la demanda con motivo del aumento de precios? ¿No ha pasado muy poco tiempo para una reducción de consumo capaz de provocar tal impacto?

Un saludo!

P.D. Espero que le hayan echado el seguro a los cañones de ese cacharrito :P

Lole dijo...

Esos acorazados molan un montón.
Pero ya entonces se demostraron ineficaces por el desarrollo de la aviación naval, como bien probaron en sus propias carnes los japoneses.

Por eso hoy en día son sólo historia.

A pesar de todo, el Yamato da gusto verlo.

Anónimo dijo...

U-Boot ;)

Egocrata dijo...

Bah, avioncitos. Los acorazados eran una arma más noble, para unos tiempos más civilizados.

Y la verdad, machacar una fábrica con nueve cañones de 400 mm lanzando pepinos de una tonelada un par de veces por minuto cada uno es mucho más espectacular.

Sobre el artículo, lo contesto ahora. No me parece una explicación demasiado creíble, o no la más sencilla. Es cosa de teoría económica: cuando un bien con demanda inelástica está en la "parte alta" de la banda de precios, uno espera fluctuaciones alocadas.