miércoles, octubre 08, 2008

Abofeteando a los mercados (II)

Algunas respuestas a los comentarios del post anterior:

Depositos bancarios

Los depositos están seguros. No hay peligro real de quiebras bancarias masivas en España, en parte porque los bancos están bien, en parte porque Zapatero no es idiota. En el caso en que un banco se fuera al garete el gobierno lo nacionalizaría y punto.

Los bancos no quiebran. Si algo se aprendió en el 29 es que no se les deja quebrar. El estado expropiará y arruinará accionistas, pero los depositos están seguros.

Solidez de la banca española

Este es uno de los motivos sobre por qué esta crisis es tan insidiosa. Los bancos españoles son perfectamente solventes de por sí, y no deberían tener problemas en condiciones normales. El problema es que no vivimos en condiciones normales.

No es que el interbancario funcione mal. Sencillamente, está total y absolutamente muerto. No hay nada. Zilch. Cero. Los bancos españoles pueden vivir en tiempos de crisis, siempre que el sistema financiero internacional no esté completamente muerto. El problema es que lo está. No hay crédito para nadie, no importa lo sano que esté.

Un ejemplo: gobiernos estatales. California, un estado que él solito es la octava economía del planeta, intentó vender bonos la semana pasada; 12.000 millones de ellos. Es como operan normalmente los gobiernos en todas partes, deuda a corto plazo hasta que llega la siguiente remesa de impuestos.

Bueno, no vendió ni uno. Si California, que tiene una de las mejores bases fiscales del mundo, no puede emitir deuda, imagina un banco español, por muy sano y bien regulado que esté.

Sí, los bancos son sólidos... si los miramos desde el prisma de una crisis normal. Estamos hablando de un desastre absoluto, sin embargo. Es como pedirle a Michael Phelps que cruce un río de lava nadando.

¿Dónde va el dinero?

La gran ironía de todo esto es que los mercados, ahora mismo, sólo se atreven a prestar dinero sin sudores fríos a un actor: los estados. Al tipo de interés que sea; los bonos americanos a corto plazo tienen de hecho interés cero (negativo en términos reales) estos días.

Hay tanto miedo que los prestamistas están dispuestos a perder dinero a patadas sólo para sacarse la pasta de encima. No tienen miedo ni del excesivo endeutamiento de los gobiernos o que les paguen a base de imprimir moneda e inflación. El ataque de pánico está a esos niveles.

Sonará mal, pero yo si fuera gobernante casi que sacaría la tarjeta de crédito y a vivir, oiga.