lunes, enero 21, 2008

De mercados y socavones

Un día "estupendo" hoy en las bolsas de todo, el mundo, con caídas espectaculares en todos los mercados. Evidentemente algunos ya andan diciendo que esto es un claro signo que Zapatero ha llevado la economía española a la recesión, mientras que el gran líder Bush está cabalgando ya hacia la gloria de la recuperación económica (sí, esa misma que los mercados temen...); aún así el sarao es lo suficiente significativo como para merecer un comentario.

Primero de todo debemos fijarnos no en la caída (atroz) si no en la tendencia negativa acumulada; si los mercados se hubieran pegado un rebote de este estilo un sólo día no sería preocupante. El problema, evidentemente, es que no es un pánico aislado, así que algo debe haber debajo.

Tenemos que separar el problema en tres bloques: Asia, Europa y Estados Unidos. Los mercados asiáticos tienen miedo que Estados Unidos esté metiéndose en una recesión. Dado que sus economías son exportadoras netas y Estados Unidos es un cliente importante (no el único; de hecho muchos países de la zona comercian más con Europa), un frenazo en el consumo de los americanos haría frenar su economía. Por añadido, muchos bancos asiáticos han estado equilibrando la balanza de pagos a base de comprar activos en dólares, fiándose en lo que decían las agencias de calificación. Para su desgracia muchas de esas compras resulta que contienen deuda de mala calidad, esto es, hipotecas basura. Como consecuencia no pocas entidades están declarando pérdidas, pareciendo rotundamente menos solventes, y teniendo problemas para conseguir y dar crédito.

El caso americano es bien conocido; he hablado de él con ciertas ganas estos últimos meses. La base del problema es una alocada burbuja especulativa en el mercado inmobiliario, alimentada de forma excepcionalmente torpe por una reserva federal dejando los tipos demasiado bajos y una desregulación espantósamente chapucera de este sector. Cuando finalmente las hipotecas de calidad dudosa han empezado a fallar, estas han resultado estar esparcidas por todo el sector financiero, ocultas en paquetes de deuda que parecían sólidos. El resultado es bancos con problemas de crédito, nadie se fía de nadie, y más dificultad de conseguir créditos. Si endeudarse es más difícil invertir se complica. Esto, más un frenazo de la actividad inmobiliaria y el consumo (hay menos dinero invertido, y menos trabajo creado) ha enviado la economía a lo que parece el principio de una recesión.

Desde que empezó el año, las cifras e indicadores han sido bastante anémicos, dando a entender que la economía está encallándose. Bush ha respondido, como de costumbre, tarde y mal (nota: la crisis se veía venir al menos desde el verano) con un plan de estímulo de la economía entre muy dudoso y directamente incompetente; bajar los impuestos este año únicamente (su propuesta) tiene un retorno más que pobre. El consumo cuando se hace algo así sólo aumenta entre la gente que tiene problemas serios para llegar a fin de mes, no quien hace dinero. Evidentemente quien tiene pocos ingresos no paga impuestos, así que no crearía un efecto demasiado sólido.

Los mercados en Estados Unidos tienen razones para estar nerviosos; un presidente débil y con ideas más bien torpes, una Reserva Federal a los mandos de un novato, y con poco margen para mover los tipos debido a la inflación (petroleo y alimentos caros), y elecciones en noviembre, haciendo de la aprobación de cualquier reforma en el Congreso un horror gótico.

¿Qué sucede con Europa? La verdad, la razón del pánico en el viejo continente es un poco más difícil de entender. Los europeos exportan a Estados Unidos, pero es su nuestro principal cliente. Hay bancos europeos que han comprado mala deuda, pero no en cantidades demasiado preocupantes; fuera de Alemania y UBS, la deuda mala flotando por Europa es relativamente poco importante. Se puede defender de forma razonable que la economía europea no está necesariamente atada a lo que haga la economía americana, aunque parece bastante claro que los inversores no quieren ser conejillos de indias para probar si esto es o no cierto.

Lo cierto es lo que estamos viendo no es tanto la bolsa anticipando una recesión, sino una reacción tardía y brutal a noticias que ya se sabían. Como comenta el Economist, los mercados no empezaron a sufrir caídas serias hasta finales de diciembre, y no se han estrellado con ganas hasta enero (el Ibex35 ni eso; iba a su pelota algo serio); sin embargo todos los factores descritos arriba ya estaban en juego entonces. Confiaban en un remedio mágico de la Reserva Federal, la fortaleza de las economías asiáticas o que las empresas mantuvieran sus beneficios intactos, un poco en contra de lo que la lógica y la evidencia empírica dictaba.

¿Que podemos esperar? La verdad, es complicado decirlo. Estados Unidos sí parece ir hacia la recesión; el resto del mundo parece no hacerlo. Aún así las bolsas están atemorizadas, en gran parte porque uno de los orígenes de la crisis (deudas de mala calidad escondidas malamente) puede que se haya extendido, puede que no. Las cosas no están demasiado claras, y esto es lo que parece haber generado el pánico en Europa por encima de todo. Veremos.

3 comentarios:

SuperSantiEgo dijo...

¿Y puede darse el caso de que los EEUU entren en crisis y no nos arrastre a los demás, o por lo menos no del todo? Porque entonces eso sería algo también inédito y otro mazazo a su prestigio. Se supone que, cuando ellos se constipan, el resto necesariamente estornudamos.

Lole dijo...

Lo que echo en falta (y no específicamente de usted, Egócrata) es un análisis de las causas profundas de la crisis. Porque no me puedo creer que lo de las subprimes sea la única causa. Más bien es el detonante.
Pienso que a falta de lo de las subprimes, hubiera habido crisis igual más adelante pero con otro detonante, como por ejemplo la sobreinversión en China.
¿No tocaba ya? ¿No llevamos demasiados años de crecimiento continuo? Se supone que tras un prolongado periodo de crecimiento, tiene que venir un bache.
Lo malo es que todos estas coyunturas se superponen a un problema estructural muy gordo: la insuficiente producción de crudo. Y a diferencia de la de los 70, no contamos con otros nuevos abundantes yacimientos en el Mar del Norte para compensar las demandas del mercado, como entonces.

Espero estar equivocado, porque de lo contrario, vamos de culo.

Egocrata dijo...

Hablé un poco de las causas profundas en uno de los enlaces; básicamente parte del problema es que el sistema financiero es 1.) tan complicado de entender que mucha mierda puede ocultarse bajo contabilidad creativa y 2.) había un exceso de crédito debido a bajos tipos y muy, muy mala (nula) regulación.

Evidentemente eso no es todo, pero hay mucho de eso.