viernes, febrero 24, 2006

Cuando las "medidas anti-OPA" tienen sentido

Empiezo a pensar que las voces del gobierno contra la OPA de E.On son más un discursito cara a la galería que una resistencia real a la compra de la eléctrica. Son muy conscientes que Bruselas no permitirá que la operación se bloquee en Madrid, así que el gobierno se dedica a aprovechar todo el engendro para darse un barniz de españolidad profunda, dándole un sabor más patrio a la fustrada intentona de Gas Natural.

El signo más claro son los cambios legales y medidas para "dificultar" la OPA que ocupan los titulares hoy. Los cambios introducidos son todos ellos lógicos, necesarios, y de hecho totalmente inofensivos para E.On y sus muchachos, por mucho que se exclamen algunos.

El cambio más publicitado es el del aumento de las competencias de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) en la tramitación y vigilancia de estas operaciones. Hasta ahora, la CNE podía estudir el impacto en los consumidores de compras entre eléctricas españolas, pero no cuando una de las compradoras era extranjera. Sin el cambio legal, la OPA de Gas Natural debía ser estudiada por el CNE, pero la de E.On no, una situación absurda. La cuestión es que con cualquier interpretación de la legislación vigente en la mano, sigue sin haber manera de vetar la operación desde la CNE, así que por mucho que ahora deba redactar un informe, sigue sin poder bloquear nada.

Las otras medidas son transposiciones de normativa comunitaria de un lógica aplastante. La más necesaria es la prohibición que una compañía pueda estar vendiendo y comprando electricidad a la misma hora, práctica que realizaban habitualmente para aumentarse los precios. Con la normativa actual, si el precio de producir electricidad es más alto que el de venta, el gobierno debía cubrir ese déficit, que se tragó 3.500 millones de euros sólo el año pasado. El agujero legal era obvio, muestra brillante de lo chapucera que fue la liberalización Aznariana del mercado eléctrico, y las compañías estaban aprovechándolo como locas.

La segunda medida es también un cierre de un agujero legal, la asignación de las cuotas de Kyoto. Las eléctricas tenían un volumen gratuito para los próximos tres años, pero Endesa, en un alarde de creatividad contable, estaba añadiendo ese volumen gratuito como coste a precio de mercado(unos 1.200 millones), para seguir quejándose del déficit tarifario del punto anterior. La reforma exige más claridad y menos historias a todas las compañías.

Las tres medidas son necesarias, y debieran haber sido aprovadas no ahora, sino cuando se abrió el mercado de forma gloriosamente torpe. Sí, hacen de Endesa una compañía menos rentable, si entendemos por "rentable" gorronear fondos públicos de manera gloriosa. Tiene narices que los que la eléctrica fuera un blanco tan goloso gracias a la regulación, más que otra cosa. Esa "gran gestión" de Pizarro tiene bastante de ficticia, y mucho de sector cargado de regalos.

7 comentarios:

Citoyen dijo...

Anda que bien. Gracias por el post:P

Yo también pienso que es díficil que bruselas permita que se impida un acto de "integración europea" tan gordo...

desafecto dijo...

Una reflexión, a tenor de esta OPA. No voy a entrar en valorar la idoneidad de que un sector estratégico de semejante valor caiga bajo unos intereses tan ajenos a los españoles. Para mí la cosa es de una claridad meridiana, y me sorprende ver que se exhiba tan impúdicamente la bandera de los intereses mercantiles sobre cualquier otra consideración.

Pero lo que yo quería poner de manifiesto, aprovechando la manifiesta impotencia del gobierno español para impedir la OPA, es como los estados se ven cada vez más irrelevantes, y cada vez pintan menos, en detrimento del poder de las multinacionales. Cada vez veo más claro el fin de los estados tal como los conocemos. El mundo va imparable hacia la globalización capitalista.
Y lo malo de esto es que, los intereses de una multinacional, raramente entienden de escrúpulos o de intereses generales.

Cuando los estados no existan, ¿quién va a pararles los pies?.

Egocrata dijo...

España podría bloquear la OPA sin problema, si no estuviera en la UE. Ha renunciado al poder de poder bloquear compras a cambio de poder realizar dentro de otros estados de la Unión sin miedo a ser vetada.

¿Impotencia? Ninguna. En todo caso, España tiene ahora más capacidad de intervenir en la economía de 24 estados, a cambio de que ellos intervengan.

Siempre pensamos en la UE y la globalización como algo que nos impide hacer cosas, pero nunca como algo que nos permite hacer muchas más.

MiguelNR dijo...

Los Estados no van a desapacer porque los problemas colectivos, que son muchos, y algunos van en aumento, solo se pueden resolver desde la política.

Totalmente de acuerdo con egócrata.

desafecto dijo...

no entiendo los dos últimos comentarios. Respecto a egocrata...
"España podría bloquear la OPA sin problema, si no estuviera en la UE"
Y si mi abuela tuviese ruedas...

Pues resulta que Alemania tiene en su lejislación leyes que impedirían, por ejemplo, que una empresa española comprase una endesa alemana.
Aquí no tenemos esas leyes. Los alemanes, se ve que son menos avanzados en esto de la economía global. Los muy tontos no se dan cuenta de lo genial que resulta que la politítica energética de tu país sea controlada por unos señores a miles de quilómetros.

Además, no veo bien lo que pones como oportunidades de la globalización de "hacer muchas más cosas". Quizás sea porque no soy un directivo de ninguna multinacional en busca de beneficios rápidos, o un empresario loco por deslocalizar.

Tito el Elfo dijo...

Alemania ya no tiene estas leyes; la directiva europea las elimina. Tiene primacia sobre la nacional.

MiguelNR dijo...

La UE es una Unión de Estados, entre Alemania y Francia se pueden cepillar las directivas, ó "usar ingenieria legal" para saltárselas.

España no quiere ser el primo que pague la factura, y me parece lógico.

Aquí, o jugamos todos, o se rompe la baraja.

La derecha europea no ayuda, porque no es lo suficientemente federalista para eliminar los derechos de veto y unir políticamente a Europa.