lunes, diciembre 17, 2007

Primary Colors (XXI): la primaria desconcertante

Las primarias tienen a muchos periodistas americanos muy, muy perdidos. Hará cosa de un mes la prensa y su constelación inacabable de todólogos de guardia tenía todo muy clarito: los demócratas iban a coronar a Hillary Clinton y los repúblicanos iban a escoger a Giuliani entre lloriqueos, a no ser que el plan maestro de Mitt Romney funcionará.

Hoy una mira las encuestas, y no cuesta entender por qué todos los "expertos" están dando grititos de pánico y dando saltitos. Dios mío, ¿qué está sucediendo? ¡Hay gente compitiendo! ¡La elección es un caos! ¡A cambiar portadas!

La verdad, no sé realmente de dónde viene todo este pánico. Primero de todo, no es nada anormal que en un sistema democrático abierto que utiliza reglas ligeramente absurdas las elecciones sean de hecho competitivas. Por mucho que a la prensa le parezca estupendo tener una historieta bien clarita (y ahorrarse tener que pensar) y esté muerta de ganas por tener dos candidatos conocidos (y ahorrarse el tener que explicar nada con substancia), una campaña de primarias es larga, cruel y dura con los favoritos; no es ninguna sorpresa que las cosas estén más justitas.

Segundo, y todavía más preocupante, el hecho que un pelagatos como yo viera potencial y ciertas expectativas en los dos candidatos emergentes debería dar que pensar. Yo no soy periodista, no me gano la vida empapándome de encuestas y la verdad, no soy un experto en el sistema de primarias americano, pero el hecho que Huckabee y Obama estén acercándose en las encuestas no me ha sorprendido demasiado. Dicho en otras palabras, no es nada anormal, mágico, extraño o milagroso que la carrera esté abierta; manía de dar todas las historias con exceso de drama y tontería.

Más allá de lo que dice la prensa (algo que no es que sea demasiado relevante), ¿qué hay detrás de los buenos números de Huckabee y Obama? Comentaba algo el otro día, pero no está mal hablar de ello con más detalle, especialmente de Huckabee.

Los dos candidatos tienen como una de sus principales virtudes el hecho que no suenan antipáticos; tanto el ex-governador de Arkansas como el Senador por Illinois tienen por costumbre hablar de forma agradable, no berrear al electorado, y no defender sus ideas a base de drama y rasgado de vestiduras. Tras tantos años de políticos que viven instalados en la polarización, tanto Obama como Huckabee son firmes creyentes en el buenismo como forma de comunicación política. No son políticos polarizantes; de hecho en febrero al hablar del político republicano le acusaba de Josebonismo, la perniciosa virtud de ser tan simpático y populachero que nadie se fija en tu nivel de competencia, y caes bien incluso a tus oponentes.

Los parecidos terminan aquí, de todos modos. Obama es un político moderado (incluso demasiado), centrista y lleno de ideas nuevas. Sus propuestas son a veces muy livianas y ligeramente absurdas, pero en general el tipo parece sensato e inteligente. De hecho se explica espectacularmente bien.

Huckabee... Huckabee entra más en el casillero de tarado encantador peligroso. El tipo es adorable, pero tiene algunas ideas y venazos aterradores. En los noventa andaba diciendo que a los enfermos de SIDA se les debería aislar (!), las mujeres deben seguir el liderazgo sereno de sus maridos (!!) y que estaba en política para recuperar América para Cristo (!!!). Está a favor de enmendar la constitución para prohibir el aborto y el matrimonio (e uniones civiles) entre homosexuales, crea que la teoría de la evolución es falsa, y dice que sus creencias religiosas lo definen por encima de todo. Faltaría; el tipo es un pastor baptista. Lo que no está tan claro es que eso sea mínimamente razonable.

Por añadido, políticamente el tipo es uno de estos conservadores populacheros sureños que tan mal resultado han dado en la Casa Blanca en los últimos siete años. Sus conocimientos de economía son espantósamente escasos, hasta el punto de hacer que Zapatero parezca Paul Krugman; defiende eliminar el impuesto sobre la renta y substituirlo por un impuesto sobre el consumo del 23-24% a nivel federal (ni que decir que esto es totalmente impracticable, aparte ser inconstitucional), es proteccionista, y le encanta eso de gastar sin recaudar ni preocuparse por los déficits. Su experiencia (y asesores) en política exterior es entre patética y nula, y tiene una tendencia delirante a no ser capaz de responder preguntas sobre política exterior.

¿Qué narices hace empatado con Giuliani en las encuestas nacionales? Bien, parece que el ala religiosa delirante del partido republicano finalmente se ha decidido por alguien. En vista que los cambios de opinión y el descubrimiento de la vida de Romney (y su mormonismo) no son especialmente convincentes, los evangélicos se han conformado con el primer machaca biblias con cierta credibilidad que les ha caído bien, por absurda que sea esa elección. Cualquiera es mejor que el inmoral de Giuliani (pro-aborto y derechos civiles y más bien poco devoto), eso seguro.

Lo más triste de toda la excitación, sin embargo, es que Huckabee de hecho no tiene demasiadas opciones. Los evangélicos son un bloque importante dentro del partido, y de hecho lo han controlado en los últimos 10-12 años; sin embargo, no son mayoría. Un número considerable de republicanos de otros bloques (industrialistas, conservadores económicos, neoliberales, moderados, aislacionistas, anti-inmigrantes) están hartos de este control, y más aún en vista del éxito de Bush, último campeón de los evangélicos, en la presidencia. Huckabee no tiene una campaña especialmente bien financiada, y tiene incontables salidas de tono coloristas en las hemerotecas, así que lo esperable es que las próximas semanas se conviertan en un tiro al pato. Puede que gane en Iowa (estado muy conservador), pero no creo que tenga fuelle.

Nada que impida a los periodistas hacer ruido, sin embargo.

Lo de Obama... es curioso, pero aunque a nivel nacional está más lejos de Hillary que Huckabee lo está de Giuliani, a él le veo más opciones. Obama no es sólo simpático; no polariza. Veo más probable que éxitos tempranos hagan que Obama se refuerce (a base de transferencia de votos de candidatos derrotados) que lo haga Hillary.

Queda apenas un mes para que voten los primeros estados así que... veremos. Hay mucho partido.

4 comentarios:

don-aire dijo...

Pero mójese usted. ¿Quién le gusta más?. O casi mejor, ¿quién le disgusta menos?.

zarevitz dijo...

"defiende eliminar el impuesto sobre la renta y substituirlo por un impuesto sobre el consumo del 23-24% a nivel federal (ni que decir que esto es totalmente impracticable, aparte ser inconstitucional)"

¿Por qué sería inconstitucional ese impuesto: porque es muy alto, porque la forma de gestión que se propone...?

Egocrata dijo...

Se debería probablemente retocar las enmiendas XVI (entra en conflicto probablemente con el mandato de igualdad entre contribuyentes) y la XXIV (al poderse considerar una Poll Tax).

Sobre mis candidatos preferidos, lo he dicho otras veces: Biden y Richardson. :-). En su defecto, Obama antes que Hillary, básicamente porque no aguanto las dinastías políticas.

zarevitz dijo...

No creo que esas enmiendas tengan mucho que ver en la polémica, peusto que la XXIV se refiere al derecho al voto (no sólo en relación con el poll tax, sino en relación con cualquier otro impuesto) y la XVI se refiere al "income tax" (pero para liberar al Congreso de las ataduras que tenía antes).

Quizá el problema pueda estar en la cláusula de uniformidad (Art. 1, sec. 8, cl. 1), que exige que un excise federal deba ser siempre "uniform throughtout the United States". No es mi materia, pero sé que hay debate sobre cuál es el margen del Congreso (es decir, qué factores se pueden tener en cuenta sin romper la uniformidad geográfica). Pero a poco que Huckabee y los suyos sean un poco listos, seguro que son capaces de hacer el impuesto "uniforme" en todos los Estados Unidos; si mantienen un tipo fijo en todos los estados (sin excepciones absurdas) probablemente tenga pase.

Aunque, en realidad, si ese hombre está dispuesto a modificar la Constitución por el matrimonio o el aborto, seguro que no tendrá empacho en modificarla para este tema.

Lo que sí he visto en este artículo de la Wikipedia es que los proponentes de un FairTax (que no sé si es lo mismo que dice Huckabee) quieren precisamente derogar la enmienda XVI, no tanto porque crean que obstaculiza sus objetivos, sino porque no quieren que vuelva a haber un "income tax" nunca más.

Desde luego, como para aburrirse allí. :)