martes, noviembre 16, 2004

Historias del Metro (II)

Como os comentaba anteriormente sobre el accidente del metro, resulta que había un tren que estaba en cocheras y quería entrar en el taller, que esta situado en otra vía. El conductor pidió permiso con el ordenador para realizar tal maniobra, y el ordenador tomo el control de la situación. Primero puso el semáforo de la estación donde estaba parado el tren con pasajeros con el Fitipaldi al “volante”, mientras hacia el cambio de agujas pertinente. Ese fue el momento en que el Sr. Fitipaldi pidió permiso para saltarse el semáforo, y el controlador al mirar la pantalla se ve que no vio el señal que indicaba el cambio, y, (atención) puso el semáforo en verde de manera manual! Y allí la armó porque fue cuando ya estaba hecho el cambio de agujas.
Que mierda de sistema tienen, si el ordenador está realizando una operación, como puede permitirle al controlador cambiar el color del semáforo, debería bloquearle esta opción y que por mucho que apretara el botón no pudiese cambiar el semáforo. En fin, otro Darwin para el que ha ideado el sistema.
Metro accidentado

1 comentario:

Egocrata dijo...

Es eso de la carrera entre los prgramadores para hacer programas a prueba de idiotas, y el universo creando mejores idiotas. De momento, el universo gana por goleada.