viernes, julio 13, 2007

Sobre guerras e informes

Una señal clara que una guerra se ha convertido en un pantano político insufrible es cuando la discusión sobre ella gira alrededor de un informe. O peor, sobre el borrador de un informe.

Eso es lo que está pasando en Estados Unidos estos días. Cuando unos meses atrás el ejecutivo decidió aumentar el número de tropas en Irak en una escalada presúntamente temporal para tratar de controlar el país, una de las condiciones asociadas es que llegado septiembre se evaluaría el éxito de la política siguiendo una série de criterios objetivos. Ayer se publicó un informe preliminar sobre estos criterios, e inmediatamente todos los debates políticos se convirtieron en algo parecido a un padre mirando las notas de sus hijitos.

¿Qué dice el informe en cuestión? Parece que Irak estos últimos meses ha mejorado un poco, pero sigue sin acercarse al aprobado. Como era de preveer, el lado militar del asunto ha mejorado un poco. Hay menos bombas, la violencia sectaria es algo menor (aunque 650 muertos al mes registrados -es posible que sean bastantes más- sigue siendo espantoso) y las tropas iraquíes se están portando algo mejor, en gran medida por estar marcadas muy de cerca por soldados americanos. Cuando uno pone 30.000 soldados más en las calles, especialmente si forman parte del mejor ejército del mundo, tiene que notarse un poco.

El problema, y grave, es el lado político. Si bien la violencia ha disminuido (en parte también porque algunas milicias han decidido disminuir su actividad hasta que vengan tiempos mejores), los políticos iraquíes han sido monumentalmente inútiles en llegar a ninguna clase de acuerdo en los temas relevantes. Cuando un informe da como uno de los "éxitos" la formación de un comité para revisar la constitución, no un acuerdo, sabemos que realmente están buscando buenas noticias a la desesperada. Se ha aprobado legislación, pero no se ha implementado nada. El petroleo sigue sin tener una forma de repartirlo en los libros. La policia y ejército siguen fracasando en "hacer cumplir la ley de forma equitativa", neo-lengua para decir que siguen siendo milicias sectarias de uniforme. Y lo peor de todo, se están quedando sin tiempo.

Primero, porque la escalada no es sostenible. Estados Unidos no tiene tropas frescas para seguir con ello mucho tiempo; las rotaciones están extendidas al límite y no hay mucho más que enviar a Irak. Segundo, porque la escalada parece ser para muchas milicias (y políticos iraquiés) un compás de espera; saben que a la que se acabe, podrán volver a aterrorizar y matar alegremente. Tercero, porque aún con las "mejoras" en seguridad, la situación sobre el terreno es todavía horripilante, y conociendo la espectacular incapacidad del estado iraquí para recolectar información, bastante peor de lo que sus informes dicen.

Cuarto, porque los americanos no tienen ya estómago para más carnaza. Una guerra se pierde cuando un bando no quiere luchar más, y en este caso en Irak los americanos están en las últimas. La escalada pretendía darle al gobierno iraquí un respiro, dejarle un espacio para que tratara de dejar de ser un grupo de matones corruptos sin el más mínimo reparo en matarse unos a otros y trataran de evitar que el país se lanzara al abismo. Los políticos iraquíes (elegidos democráticamente, por cierto) han hablado, y han dicho que muy bien, gracias, pero que prefieren seguir odiándose mucho.

Es hora de empezar a pensar cómo salir de esta seriamente, me temo.