jueves, abril 03, 2008

Las tribulaciones de Rajoy, héroe centrorreformista

Parece que por el PP algunos empiezan a tener apetito canibal. Con los medios de la verdadera España y defensores de la esencia patria desempolvando los tambores de guerra, algunos aguerridos defensores de lo suyo (esto es, de España) parecen estar escurriéndose por las catacumbas de Génova susurrando rebelión a quienes quieran escucharles.

Lo que es enternecedor es como el equipo de novatos que Rajoy ha nombrado haya empezado haciendo amigos. Sí, amiguitos y amiguitas, las críticas no dejan de ser un reflejo de la ambición personal de vuestros adorables amigos en el partido. Si quereis que esos amigos sigan siendo amigos vuestros, sin embargo, decir en voz alta que son unos trepas desatados no es una buena idea.

En fin, parece que Rajoy acabará "disfrutando" de un alegre batalla interna a poco que se descuida. Tiene muy poco margen de maniobra; el partido fuera de Madrid, más moderado, parece estar molesto por el hecho que Rajoy no les ha preguntado nada estos días. El sector Aguirre / centro del mundo y verdadera España (sección Madrid) estaba ya con ganas, a pesar que su lideresa perdiera puntos en su puñalada trapera a Gallardón antes de las elecciones; ahora que la mediocracia de la derecha está dando palos al avispero, ya empiezan a salir de sus cuarteles de invierno.

La situación es encantadoramente rebuscada. Los barones periféricos recelan de un Rajoy autista que sólo piensa en los suyos y no aguantan a Esperanza Aguirre y su alegre madrileñismo desatado (ven, y con razón, que sin mejorar los resultados en el resto de España están muertos). Aguirre no aprecia que Rajoy no se vaya a casa de una puta vez, y evidentemente cree que toda esa tropa fuera de Madrid lo que quieren es balcanizar el partido. Y Rajoy, el pobre, ve enemigos en todas partes, sólo se fía de los suyos, y supongo que andará arrepintiéndose de su decisión de quedarse, mientras lee en las hemerotecas qué hizo Felipe el día que le pasó el mando del partido al pobre Joaquín Almunia.

Lo peor de todo esto, sin embargo, es que debido a la obsesiva opacidad de los partidos ocultando los conflictos internos (justificada), no hay forma de saber quién tiene más apoyo dentro de la organización estos días. Si a eso le añadimos que los congresos siempre son lugares complicados y bastante impredecibles, no parece que ninguno de los bandos tenga incentivos para no moverse una vez roto el tabú de no cuestionar al líder.

Lo mejor que puede hacer Rajoy, si tiene ganas de seguir mandando un rato, es buscarse nuevos amigos. Parece bastante claro que ser Rajoy, perdedor de dos elecciones que le echa la culpa a otros por atarle las manos, no bastará para mantenerle con vida. Buena suerte.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

sería "centrorreformista"
;)

Egocrata dijo...

Leches. Lo cambio :)