martes, julio 05, 2005

El enemigo interno: el PP, a tortazos

Tras las eleccciones gallegas, el sonido de las dagas saliendo de las vainas no se ha hecho esperar demasiado. El resultado de Fraga no ha sido suficiente para evitar que en el PP empiecen a aparecer voces disidentes (en contra de lo que dije, por cierto), y Josep Piqué, uno de los moderados del partido, ha sido de los primeros en moverse.

Evidentemente, a Piqué le han caído ya de tortas a miles, con Ignacio Villa diciendo que el tipo hace el juego a los intentos desestabilizadores del PSOE. La verdad, el enemigo no es el PSOE en estos casos, y no creo que desde los socialistas se tenga que mover un dedo para que en el PP empiecen a repartirse sopapos entre ellos. El problema del partido parte de dentro de este, y se resume en una palabra: derrota.

El PP no gana unas elecciones desde el 2000, sencillamente. Perdieron o sacaron unos resultados muy dudosos en todas las convocatorias siguientes (vascas -2-, catalanas, autonómicas, municipales, generales, europeas y gallegas), y eso a cualquier persona con cierta ambición y ganas de hacer cosas le cansa. Piqué, que no es tonto y sabe que en Cataluña el PP podría dejar de ser un paria si fuera un partido más razonable, ha señalado sencillamente a Acebes y Zaplana como dos políticos que a él le hacen un daño electoral grave. No señala a Rajoy directamente, pero está pensando en él, eso es evidente.

Lo he comentado antes alguna vez, pero Rajoy no está en una posición nada cómoda. Un líder en un partido tiene dos maneras de cerrar bocas; una es que una amplia mayoría de sus miembros estén de acuerdo con sus posiciones ideológicas, la otra es que gane elecciones. Rajoy y su equipo no ganan elecciones, y lo que es peor, no tienen posiciones ideológicas claras. Cada vez que Rajoy se acerca al centro (diciendo que se sentaría a negociar una reforma de la constitución limitada, por ejemplo), los notables del partido- flanco derecho le pegan unos sopapos de impresión. Cuando gira a la derecha y se pone tarugo, el ala moderada del partido o pasa de él (Camps reformando el estatuto de Valencia) o tira a matar contra algún lugarteniente (Matas y Piqué pidendo cambios, Gallardón y su autocrítica).

Rajoy va a tener que escoger, tarde o temprano, y hacer limpieza. No hay elecciones a la vista hasta el 2006 (catalanas), así que tiene tiempo. Pero si el sigue sin decidirse, el partido decidirá por él, liándose a tortas de mala manera. Las declaraciones de Piqué tienen bastante de desafio, de pedirle a gritos al líder del partido que se deje de historias y se apoye en los moderados (el PP que vive en la periferia, en otras palabras; catalán, balear y valenciano), bajo amenaza de hacer la guerra por su lado.

Rajoy puede apelar a la unidad todo lo que quiera. Si Camps, Matas y Piqué creen que Rajoy es un lastre y no ayuda a ganar elecciones, irán a por él. Si Esperanza Aguirre cree que puede atraer suficientes apoyos del ala derecha del partido para apartar al bienamado líder, no dudará en moverse para ello. Por cierto, el hecho que el sistema de elección del líder sea tan soviético tiene sus ventajas (el partido parece unido) pero un horrible inconveniente: nadie sabe a ciencia cierta los apoyos que tiene cada grupo. ¿Es tan fuerte el líder como parece? Y lo que es más importante ¿Es arriesgado cuestionarle? Con Rajoy fuera de la Moncloa, la respuesta a estas preguntas puede que sea negativa en ambos casos.

Habra tortas. Ya lo creo que las habrá.

Actualización: Piqué pide disculpas y todo el mundo las acepta, como si nada hubiera pasado. Sin embargo, él sigue diciendo que hay que abrir "una nueva fase" en la manera de hacer oposición, dando un mensaje "no sólo de derecha". En Libertad Digital lo darán por cerrado, pero Piqué sigue tirando contra sus lineas. Esto no ha hecho más que comenzar.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

He escuchado a Losantos en la COPE entrevistando a Piqué. Tal y como sospechaba, no ha llegado la sangre al río. Aparte de la simpatía que se deben tener (haber militado en el comunismo tiene que desembocar en una empatía especial) no ha hecho sino confirmar mis teorías: actúan de cara a la galería.

Me explico. Pensemos en Ibarra, Maragall, Francisco Vázquez, Chaves, Zerolo y Bono. Parece increíble que militen en el mismo partido. ¿Cuántas portadas de diario no se han decorado con sus "graves" desencuentros? Traducción: votos en Cataluña, votos en Extremadura, votos en Coruña, votos gays y votos ultracatólicos al mismo tiempo.

Así como en el País Vasco el espacio a ocupar por un partido constitucionalista está más definido (López hubiera pactado con el PNV de buena gana), en Cataluña no. No existe ningún grupo que, asociado a la lengua o a la procedencia, pueda suponer una mayoría.

Egócrata ha señalado acertadamente a los comicios catalanes como clave. Creo que es un objetivo claro del PP. Allí es difícil empeorar los resultados y se puede convertir en el talón de Aquiles del PSOE (creo que esconder las irregularidades de CiU y gobernar con ERC puede pasar factura , amén del desgaste de gobernar). Supongo que hacia allí habrá apuntado Elorriaga, si es él el inductor.

Respecto a los de las elecciones y la división de un partido al pasar a la oposición, pues poco que decir. Sí que me gustaría exponer mi parecer. Es un tópico aceptado lo de las luchas fratricidas al perder las elecciones. Sin embargo no me parece todo lo significativo que se le supone. Esto es porque no pienso en la cúpula de los partidos sino en el nivel de senadores y diputados como escenario principal de la batalla. Es allí donde se reducen los escaños y donde la gente pierde su cómodo sillón.

Piqué, que no es tonto y sabe que en Cataluña el PP podría dejar de ser un paria si fuera un partido más razonable, ha señalado sencillamente a Acebes y Zaplana como dos políticos que a él le hacen un daño electoral grave.

Estando de acuerdo con el párrafo transcrito, estoy en desacuerdo con las consecuencias. Creo que precisamente desmarcarse sutilmente de las posiciones de Acebes y Zaplana le puede reportar una ganancia de votos bastante considerable mientras que no creo que le haga perder ninguno. ¿Acaso van a votar al PSC, ERC o CiU los votantes desengañados de la rama dura del PP? De ahí que no creo que se desautorice a Acebes o Zaplana (fuente de votos) gratuitamente sino que, nuevamente, asistimos a la estrategia de poli bueno/poli malo.

Por otro lado, cuestionable o no, creo que la elección de Rajoy le salió bien a Aznar. No creo que nadie intente zancadillearle por lo menos en esta legislatura y, pase lo que pase, Rajoy tendrá que bailar con la más fea. No se me ocurre a quién le puede apetecer ponerse en primera línea ahora que toca el trabajo nada agradecido de desgaste.

Quizá Chesterton me convirtió en un escéptico contrito pero no concibo ningún aspecto romántico en la política desde que la publicidad y la propaganda invadieron todos los aspectos de la vida. Por eso no me imagino a Piqué luchando encarnizadamente contra el ala dura ni a Ibarra arremetiendo contra Maragall por principios. Ambos tienen mucho que ganar y asegurar respectivamente y poco o nada que perder.

desecho dijo...

Es verdad que el gesto de Piqué huele a táctica premeditada y a Mcguffin ya sea para (a) advertir que cualquier manifestación pública será seriamente castigada mediente un escarmiento ficticio (b) hacer aparecer en Cataluña un candidato menos ligado al PP de Madrid. ¿Cómo es posible que alguien que participe en maitines se desmarque con esas declaraciones? ¿A qué vino esa reacción exagerada de Acebes y el comunicado de Rajoy desde Singapur? ¿Cómo es posible que al día siguiente de hablar en Catalunya Radio se retracte ya en la COPE? Humm, huele a chamusquina.
Sin embargo, los tortazos seguro que aparecen y creo que será Galicia uno de los primeros escenarios en que Rajoy tendrá que demostrar hasta qué punto es capaz de controlar la organización del partido.
Por otra parte como señala egócrata hay un problema de poder en el fondo de todo: Rajoy no tiene ningún poder territorial fáctico, como tampoco lo tienen Zaplana y Acebes; otrosí: no ganan elecciones. De ahí que las regiones gobernadas por el PP y que cuentan con barones como Aguirre, Camps o Matas vayan a su aire, respondan a su agenda y no a la central y (encima) aspiren a dar un asalto definitivo a Génova. Especialmente porque (a) Esperanza Aguirre le tiene ganas al cargo ahora que representa al ala liberal pata negra del partido y cuenta con la poderosa propaganda de TeleMadrid y el círculo COPE-LD y (b) Camps se la tiene jurada a Zaplana.

Egocrata dijo...

Anónimo:
no es una algarada ficticia. Las divisiones internas dañan siempre las expectativas electorales de un partido, ya que hacen que cualquier cosa que dicen sea menos creíble. La gente tiende a creer que la voz menos cercana a sus posiciones es la que llevaría la voz cantante, y actua en consecuencia. Los estudios de comportamiento electoral confirman esto. Un partido no se mete en estas cosas por nada.

El nivel de conflicto no es el de diputados habitualmente en la política en España, es barones autonómicos contra el centro. Rajoy no puede ir contra Aguirre o Camps, ya que estos ganan elecciones y tienen bases de poder autónomas.

Por cierto, Piqué combatiendo la rama dura tiene poco de romántico: es de hecho Piqué a la suya tratando de ganar elecciones.

Avelino dijo...

No sé, a mí me sigue pareciendo que el PP sigue más o menos como siempre: fidelidad al líder que roza el culto a la personalidad y cuidadín con el que dijcrepe. Enlazando con el post anterior, creo recordar que en Alemania está regulado por ley el procedimiento que deben seguir los partidos para definir quién se presenta a las elecciones. Quizá con un método de designación menos soviético, se podrían ver con mayor naturalidaz las discrepancias.

Pero vamos, a lo que iba, que les veo igual que siempre y con un grandísimo apoyo electoral. Las elecciones que no han ganado ha sido por muy poco. Y recordemos que en Galicia ha sido la lista más votada.

Por cierto, ¿alguien sabe por qué en LD son tan fieles al eje Zaplana/Acebes y tan críticos con los que osan discrepar dentro del PP?

Alberto dijo...

> ¿Acaso van a votar al PSC, ERC o CiU los votantes desengañados de la rama dura del PP?

No. Pero a Alternativa Española sí que podrían llegar a votarle en un futuro, quizás.

No es tan fácil. De haber un riesgo de fractura en el PP creo que sería en el ala liberal. Pero si giran al centro demasiado rápido podría aparecer un cierto riesgo de fractura en el ala derecha del partido.

Alberto dijo...

> Por cierto, ¿alguien sabe por qué en LD son tan fieles al eje Zaplana/Acebes y tan críticos con los que osan discrepar dentro del PP?

Porque los de Libertad Digital son liberales de la corriente neoconservadora.

Alberto dijo...

Lo lógico desde un punto de vista estratégico sería que en el próximo curso político el PP lo iniciase intentado empezar a girar al centro y el PSOE empezase a proponer leyes que no gusten nada a los más conservadores, como la de la regulación de los transexuales. Eso pondría las cosas difíciles a los del PP en su giro al centro.

Jessica dijo...

Ojo. Si desde la izquierda se le critica, la derecha reacciona abriéndole los brazos. Algo así como ladran, Sancho, luego cabalgamos. Si la izquierda les critica, no todo lo estarán haciendo mal...

Creo que los consejos que les puedan dar al PP desde la izquierda no van a ser bien recibidos: si les decimos que lo mejor sería que jubilaran a Acebes y a Zaplana (entre otros), y le dieran mayor relevancia a Piqué, no nos iban a hacer ni caso. Éso quisiéramos. Si una tía que se quisiera liar con mi novio me dijera que me tiñera el pelo rubio platino, que seguro que me queda mejor, ¿creen que le haría caso? Ni de coña. Pues eso.

Un Partido Popular liderado por Gallardón, Piqué y derivados, ¿sería realmente muy distinto del PSOE, aunque en plan descafeinado? Creo que Zaplana y Acebes tienen su público, aunque no me puedan contar entre sus fieles.

No creo que Rajoy sea ni mucho menos moderado: cada vez que abre la boca, todo el mundo se sorprende de que diga las burradas que dice con lo moderado que parecía... Quizá nunca lo fue: a mí me da que la imagen de moderación de Rajoy no es más que una buena campaña de Marketing. Cada vez que abre la boca desmiente a su propio mito.

Saludos:
Jéssica.