martes, marzo 06, 2007

El mito de las deslocalizaciones (II): los países en desarrollo

Continuación del este artículo, para los interesados.

Cierta izquierda tiene una tendencia un poco masoquista a buscar fotografías trágicas, y buscar una gran historia de injusticia detrás de ellas. Una de las clásicas estos últimos años es la de un niño haciendo balones de fútbol de marca en algún cobertizo sucio del sudeste asiático, poniendo cara de pena y con el subtítulo que el salario mensual del crío es la mitad de lo que nosotros pagaremos por cada una de las 30 pelotas que fabricará. Es la otra cara del mito sobre la malvada globalización y las deslocalizaciones y es, para variar, otro relato cargado de buenas intenciones pero profúndamente equivocado.

Lo primero que uno debe preguntarse al ver un centenar de adolescentes chinas fabricando muñecas en una fábrica mal iluminada o un chaval cosiendo zapatillas deportivas en Indonesia no es si su situación actual es buena o mala comparada a lo que vemos en Europa; la comparación relevante es estudiar si sus condiciones de vida son mejores o peores que la de sus padres. En la práctica totalidad de los casos, la respuesta a esta pregunta es un rotundo sí.

Si China no estuviera creciendo por encima del 8% gracias a las exportaciones y la globalización, esa fábrica probablemente no existiría. La familia china que trabaja en una zona rural no tendría la opción de dejar el campo e ir a trabajar a la ciudad, así que sus hijos harían lo que han hecho siempre en las sociedades tradicionales en todo el mundo: dejar el colegio jóvenes, y ayudar a sus padres en el campo. Eso implica trabajar horas infinitas partiéndose la espalda en campos inundados para el arroz, ingresos irregulares dependientes del clima, y servicios limitados, caros y sin ningún lujo debido a sus pobres ingresos.

Cuando una familia del mundo en desarrollo emigra a una ciudad y pone a sus hijos a trabajar en fábricas, no debemos olvidar que aún con lo atroz de las condiciones de trabajo, su situación ha mejorado exponencialmente. Aun con la relativamente baja productividad del tercer mundo, la riqueza que generan es muchísimo mayor, y sus ingresos, a pesar de lo bajos que son los salarios, son infinítamente mayores que lo que hubieran generado cultivando arroz. El hecho que las poblaciones en todos los países abandonen el campo para ir a vivir a las ciudades, y no a la inversa, dice mucho de la mejora de las condiciones de vida que el traslado representa.

Lo realmente importante, sin embargo, es que visto a una escala global este cambio de estructura económica de hecho acaba por beneficiar a los países en desarrollo. En contra de lo que dicen los tópicos, las diferencias en los niveles de riqueza entre países está disminuyendo, no aumentando; las desigualdades, a nivel planetario, están cayendo en picado. El crecimiento espectacular, imparable de la India y China (un tercio de la humanidad, no lo olvidemos) está sacando millones de personas de la pobreza más abyecta, en gran parte gracias a la transferencia de industrias intensivas en mano de obra desde occidente, que como comentaba el otro día, puede así concentrar sus recursos en otros sectores que produzcan más riqueza.

Queda sin embargo comentar una última alegación que se hace a menudo, que habla que la globalización sólo ha convertido pobreza extrema en pobreza a secas, pero sin crear verdadera riqueza para la inmensa mayoría de la población. Como de costumbre, los datos parecen ir en contra de estas afirmaciones.

Los salarios suben en relación a la productividad de cada trabajador, y a la escasez o abundancia de mano de obra. En un país en desarrollo la mano de obra es abundante, así que cuando un empresario quiere aumentar la producción no tiene más que "importar" unos cuantos campesinos confusos más y ampliar la fábrica. El problema es cuando el desarrollo dura unos cuantos años, y la reserva de mano de obra en condiciones realmente paupérrimas empieza a escasear, pero uno quiere igualmente expandir el negocio.

Uno siempre puede ofrecer más para robar trabajadores a otras fábricas, algo que resulta factible hasta cierto punto, ya que los obreros pueden producir a mano una cantidad limitida de producción, y el sueldo no puede superar su productividad. La otra opción es tratar de hacer más con los mismos trabajadores mecanizando el trabajo, lo que implica entrenarles en usar maquinaria; el problema es que al tener una cualificación poco frecuente, podrán pedir más dinero, ya que son más difíciles de substituir. En ambos casos, los salarios deben aumentar siguiendo la productividad y la falta relativa de mano de obra, y en ambos casos el trabajador sale beneficiado. Lo realmente fascinante, sin embargo, es que esto está realmente sucediendo tanto en la India como en China, lo que implica que el crecimiento sí llega a todas partes.

Un par de comentarios algo menos esperanzadores para acabar, sin embargo. En las estadísticas de niveles de pobreza, casi toda África sigue en un cráter sin fondo. Los problemas allí son múltiples (y el no entrar en la globalización de forma voluntaria es uno de ellos), pero eso es para otro día. El otro dato es que si bien la desigualdad en agregado ha disminuido, dentro de cada país la evolución es menos agradable. Sin embargo, ya he mencionado que esto se debe en muchos casos a decisiones políticas individuales de cada país, no al malvado mundo mundial.

En la próxima entrega, por qué el "desarrollo autocentrado" (crecer sin globalizarse) es una tontería con un ámplio historial de fracasos. Hablaremos.

6 comentarios:

Augie March dijo...

Respecto a lo de África, no creo que sea un problema de "falta de voluntad continental" a la hora de adherirse a la globalización. Para hablar en esos términos tendríamos que considerar a los africanos como conscientes del proceso y a sus gobernantes como representativos de la población. Supongo que estaremos de acuerdo en que ninguno de los supuestos nos vale.

Creo que hay que mirar a organismos como la ONU y el FMI. La primera, sin siquiera la potestad de evitar un conflicto bélico, debería desaparecer ya. Se ha convertido en un garante de "legitimidad moral" (no hay más que mirar al Sáhara) incapaz de resolver nada. La vocación de custodios de lo exótico ha hecho que, eso sí, la pobreza y cuesta abajo del continente africano sea imparable. Entre las potencias (ex) coloniales y la ONU han creado una gama de tiranos que hubiera sido inconcebible otrora, de manera espontánea.

DeL FMI, como dice Alan Reynolds: El mundo sería un lugar mucho más placentero si alguien despidiera a los 2600 empleados sobrepagados del FMI y convirtiera sus imponentes oficinas en un gigantesco centro comercial. Además de no acertar en ni una sóla de sus predicciones (que mira que es difícil), ha dinamitado las posibilidades de distintos países durante años. Sólo los que han despreciado su ayuda, consejos y créditos han podido salir adelante. Y a algunos de ellos, como Rusia, lo suyo les ha costado.

ONU y FMI, FMI y ONU, instituciones que harán las delicias de la Internacional Socialista (para mearte de risa cada vez que los antiglobalización boicotean una cumbre!!!) han hecho de Africa uno de los escenarios favoritos para sus experimentos de laboratorio y no han dado ni una, mientras que ha tenido que ser Bush, sí, el demonio, quien ha hecho la única propuesta con sentido que pudiera suponer un avance por fin tanto en África como en otras zonas desfavorecidas.

El hecho de seguir pensando en África como en "nuestro continente pobre", que necesita nuestra solidaridad y caridad mientras que tiene que ser una monja la que realiza las denuncias e investigaciones por tráfico de menores para extraer sus órganos no hace sino confrimar los peores augurios de Hayek.

Vale, puede que sólo con seguridad y libertad no se resuelva todo el asunto, estamos hablando de África, desfavorecida en todos los aspectos. Pero vamos, que no creo que sea la falta de voluntad.

[Has colgado el post en Red Progresista???]

Egocrata dijo...

Dos cosas.

1. Mis innatas tendencias suicidas me han forzado a postear esto en Red Progresista y en Socialdemocria.org. Hala, te toca defender al estado en Red Liberal un rato para compensar :-P.

2. Sobre Africa, no puedo darte mas que la razon, con la excepcion de lo de Bush, que no se a que te refieres. Si es la condonacion de deuda, ya hable en contra de ella :-). Si, Africa es un autentico desastre, y occidente no ha acertado ni una al tratar de arreglarlo. Bien es cierto que la inmensa mayoria del continente es una lista de la compra de pesadillas politicas (vamos, que lo tienen muy chungo), pero es un rotundo fracaso. Hay algun milagro (Botswana, si mal no recuerdo, y algun otro mas), pero en general...

Tengo que escribir algo sobre el tema. La verdad, no soy un africanista (puestos a tratar de arreglar desastres, America Latina tiene al menos alguna esperanza), pero si lo suficiente como para dar una lista de cosas ignoradas que son para echarse a llorar...

Augie March dijo...

Hala, te toca defender al estado en Red Liberal un rato para compensar

Jajaja, lo siento, pero ¡es que no sabría! Pero olé, me quito el sombrero, en socialdemocracia también. Con un par.
Con lo de Bush, no pondría la eliminación de aranceles a la misma altura que la condonación de la deuda.

Precisamente una de las primeras opciones de esos países pasa por el sector agrario. Y una reducción de los aranceles como la que propone Bush junto a la reducción de los aranceles de importación (¡¡medida que la ONU no se cansaba de aconsejar!!) en esos países es de lo poco a lo que agarrarse.

Latinoamérica está mejor, pero con dudoso panorama. Venezuela tiene petróleo, y con eso tiene un gran cochón. Pero ya veremos a largo plazo, con todos los dementes del eje del mal promoviendo sustitución de importación como medida estrella. Ay que miedo.

bordesinremedio dijo...

Sobre la ONU, a ver si dejamos ya de mirar a la Organización como si fuera un actor con libertad de actuación.

Es un órganización de caracter intergubernamental, por tanto compuesto por los Estados, y el órgano más importante, que es el que decide de los asuntos más graves es el Consejo de Seguridad, compuesto por Estados, así que la culpa de evitar o no, por mucho que el Secretario General haga de mediador o la famosa diplomacia secreta, es de los Estados y de su voluntad.

Asi que muchas veces antes de criticar que actuaciones, critiquen a los Estados no a la ONU.

Egocrata dijo...

Bush y los aranceles... ¿Has visto el Farm Bill? Hace que la PAC parezca un programa de guardería en cuestión de subvenciones. No sé, no sé.

Dani dijo...

En cuanto a ventajas económicas y visión de futuro, sin duda lo que hacen las empresas en los países en vías de desarrollo es positivo. Los mejores ejemplos pueden ser China e India: muchísimas personas han salido de la pobreza gracias a estas deslocalizaciones. Y tampoco conviene olvidar que casi siempre las empresas occidentales tratan mejor a estos trabajadores que las empresas del propio país.

Sin embargo, uno se pregunta si estos sistemas de explotación (así se les debe llamar) de las empresas occidentales no atentan contra algunos de nuestros principios éticos. Quiero decir, ¿es justo que Nike -o quién sea- pague 80 euros al mes a esos trabajadores gracias a los cuales después gana millones de euros en Occidente? ¿Mejorar las horribles condiciones de esos trabajadores justifica esa explotación? ¿No podrían estas empresas reducir un poco sus beneficios "a favor de la humanidad", sólo por razones humanas?

En fin, creo que detrás de tantos números y tantas mejoras económicas sigue habiendo personas que son explotadas por empresas que se forran a su costa. Me pregunto dónde quedan los principios éticos de estas empresas...