viernes, enero 06, 2006

El problema de la acción colectiva (o cómo cooperar es difícil)

Eso que los extremos políticos se parecen a veces, a pesar de ser un topicazo que se utiliza demasiado, es en ocasiones bastante cierto. Tanto la derecha más libertaria (los habitantes más entusiastas de liberalismo.org) como la izquierda anarquista (que se queja cuando hablo de asambleas) tienden a subestimar uno de los problemas claves de toda organización social, los dilemas de la acción colectiva.

Uno de los problemas centrales de la Ciencia Política en los últimos años es explicar los problemas de cooperación y bienes públicos. Hay algunas cosas en las sociedades que producirlas resulta tremendamente costoso, pero que cuando existen favoren a todos. Hablo de cosas como la seguridad ciudadana, cloacas, alumbrado público o calles asfaltadas. Uno puede vivir en un barrio en que la calle en la que conduce para ir al trabajo no está asfaltada, y estar muy interesado en convertir ese barrizal en una avenida. No es demasiado racional, sin embargo, pagar el asfaltado del propio bolsillo, ya que uno estará chupándose un coste enorme del que otros se aprovecharan, y que no puedo restringir su entrada. La definición de bien público en persona, vaya.

Uno puede tener varias opciones. Una evidente es hacer una colecta para que los interesados paguen una parte y se haga la obra, aunque es probable que no se recaude demasiado. Lo más racional es actuar de gorrones (free riding) y confiar en que sea otro el que ponga el dinero, que yo ya disfrutaré de la carretera en cuanto pueda. Otra opción es pagarla yo y pedir un peaje, solución poco práctica si simplemente se puede ir por otra calle, y que hará una gracia tremenda a todos los que tengan que pagar para llegar a su casa. La tercera opción es juntarse unos cuantos, hacer una colecta, y contratar unos matones que rompan las piernas a todos los que se beneficien y no paguen. En otras palabras, ejercer de estado y hacer de la cooperación por el bien común algo no del todo voluntario.

Los radicales del libre mercado llamarían el cobrar impuestos para garantizar calles asfaltadas opresión o algo por el estilo, ignorando que cualquier otra solución resulta poco práctica. Se ignora a menudo que el libre mercado es extremadamente eficiente (izquierdosos: no estoy diciendo "justo"; eso es para luego) en distribuir bienes privados, pero que en cuestión de bienes públicos el incentivo individual es a gorronear, no cooperar. Otorgar derechos de propiedad puede eliminar parte del problema, pero en ocasiones crea ineficiencias mayores de las que soluciona tratar el problema como un bien común. Es mejor tener una policia eficiente que no seguridad privada para ricos y gente pobre en favelas, por ejemplo, ya que la criminalidad tiende a hacer la vida incomoda a todos.

El problema para los anarquistas es cuando hablan de sistemas políticos extremadamente descentralizados y asamblearios, y la participación política, o la cooperación entre varios colectivos. El problema de coordinación es el mismo; si nadie obliga a cooperar dos ciudades para que se conecten por una vía de tren, ninguna de las dos tiene ningún incentivo en hacer la obra o pagar su parte. Llegar a cualquier acuerdo es costoso, y controlar su cumplimiento conlleva pérdidas de tiempo enormes. Y eso sin tener en cuenta los habitantes de pueblos intermedios, que quizás no tienen ningunas ganas de poner las cosas fáciles a los vecinos.

Estamos de nuevo en la base de cualquier argumento de Ciencias Sociales serias: nada sale gratis. No hay ningún sistema de organización social que no tenga que soportar costes de coordinación, de un modo u otro. Hay bienes necesarios que no aparecen espontaneamente, y hay costes en ponerse de acuerdo y obligar a que algo se haga que son mucho mayores de lo que parecen. Cuando las sociedades, en el mundo real, funcionan de un modo determinado, es normalmente por una buena razón. Los estados están allí por algo.

8 comentarios:

Citoyen dijo...

Oh que bonito:)

Algún día tendré que escribir sobre la escuela del servicio público y leon duguit.

Pero el problema, que yo no lo entiendo, es como, habida cuenta de que todo lo que ocurre en sociedad nos afecta en menor o mayor medida a todos, trazas la diferencia entre lo público y lo privado, entre el interés general y el interés privado.

porque por ejemplo ¿el cierre de la empresa mas grande del país que es? ¿interés general o interés privado? ¿puede el Estado poner en marcha prerrogtivas de poder público para intervenir?

En cuanto a la carretera ¿que clase de carretera es necesaria? ¿que legitimidad revesitirá el Estado para imponer su decisión? En fin, a eso me refiero...

Anónimo dijo...

Buenas.

Creo que te has olvidado algunos supuestos en el tema de las calles.. ¿Porqué no puede la comunidad de vecinos de la calle realizar una asamblea, realizar una votación y firmar un contrato con una empresa?

Y si hablas de una carretera entre poblaciones, deja que un consorcio construya las carreteras y paga una mensualidad (como comprobante del pago se podría poner una pegatina en el cristal del automovil) y así la empresa se encargará de negociar los terrenos, y no vendrá el estado a punta de pistola con expropiaciones, anulando la propiedad privada para el bien común.

Alberto dijo...

Egócrata sobre eso que dices que parece que los extremos se tocan a veces, te recomiento la lectura del artículo de Larry Gambone titulado El verdadero rostro del populismo. No creo que compartas la visión del autor, pero en el da entender como no es extraño que alguien como Murray Rotbhard hiciese causa común con la Nueva Izquierda de los primeros años de la década de 1960 como se cuenta en este artículo de Kevin Carson.

Alberto dijo...

Anónimo das con el sofisma de la propieda privada. Para mí, propiedad privada implica que el Estado legisla a favor de unas personas en detrimento de otras. No es lo mismo propiedad que propiedad privada.

Alex Guerrero dijo...

Ego, curiosamente por mi experiencia en países en desarrollo, donde el Estado no invierte en asfaltar calles, por ejemplo, recuerdo que eran las comunidades de vecinos las que pactaban con la AECI proyectos de asfaltado, alumbrado y alcantarillado. Y sin Estado de por medio.

La excepción que confirma la regla.

Egocrata dijo...

Alex, la cuestión es: ¿pagaba el asfaltado la AECI? El problema es asegurar que todo el mundo contribuya.

Anónimo, lo mismo para tí. Los vecinos en asamblea pueden votar a favor, pero si alguien no quiere pagar y votó en contra, ¿qué hace la empresa?. Si votar en contra te excluye de pagar, no es racional votar a favor. Y obligar a pagar al que no quiere es "oprimir la libertad".

Sobre carretera entre poblaciones, buena suerte tratando de comprar terrenos sin la autoridad del estado. Lo racional en este caso para el propietario individual es ser el último en vender, y pedir un precio absurdo por el terreno. La carretera sería imposible de financiar.

Alberto dijo...

El dinero no lo pagarían los vecinos en mano, sino que lo pagarían de fondos comunes de la asociaciones de vecinos. Me parece más fácil eso. Y eso solucionaría lo que dices.

Porque ese problema ya se puede dar en un club deportivo privado cuando quiere hacer una piscina nueva por ejemplo o en un barrio residencial de ricachones al contratar a alguien para que arregle los jardines. Si pide dinero a los socios, puede que algunos se nieguen, pero si se lo montan de tal manera que la mayoría de socios de la entidad deportiva decida construir una piscina con los fondos de la entidad es más fácil que la gente acepte.

Esto ni hasta el anarcocapitalista más pesado te lo negaría porque entonces iría chungo: tendría que admitir que en la mayoría de empresas capitalistas, los socios mayoritarios obligan a los minoritarios a hacer algunas cosas siempre y tendrían que considerar estas empresas incompatibles con la libertad, con lo que la ideología se les caería por su propio peso.

Egocrata dijo...

Siempre puedes hacer un Federico, negar la legitimidad de la asociación de vecinos, y decir que no pagas las cuotas, oye. A ver quien te persigue. Y la calle la usarás igual...