lunes, abril 25, 2005

Las cosas cambian: Keynes, el retorno

Larry Elliot escribe en The Guardian algo que hará a muchos rascarse la cabeza, pero que es bastante cierto: Tony Blair y Gordon Brown han resucitado a Keynes.

(...)Brown has actually been more faithful to Keynes's original doctrine than policymakers in the 1950s and 1960s, when there was a tendency to ease fiscal policy in a downturn but refrain from tightening it in an upturn. George Bush still suffers from this lopsided approach, hence the reluctance to do anything meaningful about the US budget deficit.

A paper by Jim Tomlinson, professor of modern history at Dundee, argues that Labour has been able to resurrect Keynesianism because it has learned the lessons of the 1970s - that financial markets constrain governments' macroeconomic policies, especially if they think these involve high inflation or unsustainable budget deficits.

Bank of England independence and the introduction of fiscal rules after 1997 told the markets that Labour would not allow inflation to let rip, and would exercise fiscal discipline. As a result, Brown has been able to "crude tune" the economy over the course of the cycle. The challenge for Labour now is to engineer the same policy discretion into the next economic cycle. This will not be easy, since the price of Keynesianism is eternal vigilance. In the good years of the economic cycle, the government will need to run a surplus on its current budget so that it can run deficits when the cycle turns down. (...)

Siempre se acusa desde la izquierda a Blair de ser Margaret Thatcher con pantalones, o un gilipollas integral (Bono dixit). Sin embargo, sus políticas fiscales y de gasto público, así como la progresividad de la mayoría de las medidas tomadas (y progresividad de verdad, no de salón; hacer pagar por las universidades a quien puede es justo) es de izquierdas, inapelablemente. No es del todo exacto que haya sido 100% Keynesiano (a fin de cuentas, sabemos más cosas ahora que cuando él escribía, y el mundo tampoco es el mismo) pero sí que las teorías económicas presuntamente muertas y enterradas han vuelto a la vida, y han demostrado que bien llevadas a la practica, funcionan.

4,8% de paro, una de las economías que más crece de Europa, y una (muy ligera, pero apreciable) disminución de las desigualdades sociales, o al menos un frenazo a la obscena concentración de la riqueza del Thatcherismo. El (neo)Keynesianismo cabalga de nuevo, pulido y renovado.

1 comentario:

Manu dijo...

Es evidente. Los postkeynesianos no eran más que unos neokeynesianos de su etapa de juventud. ;)