martes, abril 19, 2005

Los niños como bien público

No, no es que son monos y nos caen bien a todos. No, no es eso. Es una definición de una economista americana, Nancy Folbre, que si bien es un poco cafre, no deja de ser rematadamente ingeniosa. Veamos.

Primero, ¿qué es un bien público?. Este es un concepto que a muchos de los intelectuales neoliberales de salón se les escapa, pero que en cambio es básico en teoría económica. Un bien público es, dicho sin tecnicismos, algo que ofrece beneficios a todos si está presente, pero que en cambio no sale a cuenta para nadie asumir los costes de proveerlo. El ejemplo más claro es el mantenimiento de un parque, en el centro de una ciudad. Todo el mundo que vive cerca disfruta de su uso, y sabe que tenerlo al lado de casa es algo fantástico. Sin embargo, nadie voluntariamente se pone a cuidarlo, ya que siempre el coste de hacerlo es demasiado alto, y los demás se aprovecharán de su trabajo. Otros bienes públicos son la pureza del aire (contaminar es barato), el transporte, el espacio radioeléctrico, y cosas de este estilo. Esta clase de bienes no se autoregulan por leyes de mercado, siendo necesaria o regulación o provisión de ellos por parte del estado.

Bien, volviendo al principio, lo que Nancy Folbre defiende es que los niños, esos adultos en miniatura que cuesta tanto educar, son de hecho bienes públicos. Suena un poco animal, pero algo de sentido tiene. La educación del niño no es algo que sólo beneficia al chaval, sino a la sociedad; es en interés de esta que el crío esté todo lo preparado posible. Entre otras cosas, porque me pagará las pensiones cuando me jubile. Los padres que pasan de la educación de sus hijos están, en cierto modo, aprovechándose del esfuerzo de otros; la mayor productividad de los otros chavales será quien les pagará los servicios cuando crezcan, no la de los suyos.

¿Implicaciones? Ante todo, que la educación universal obligatoria tiene sentido, ya que nos beneficia a todos. No sólo al hijo o a los padres, pero a la sociedad en general. Es por tanto necesario que el estado se parta los cuernos para conseguir que todo lindo retoño que el país produzca sea entrenado lo mejor posible por el bien común, dicho en plan cafre. Así que los servicios sociales no sólo es una manera de garantizar la igualdad de oportunidades (eso que los que se autoproclaman liberales ignoran alegremente), sino la propia prosperidad de uno mismo, y de su país. Casi nada.

La verdad, me parece que es llevar el concepto de bien público a aguas demasiado pantanosas, pero la idea es provocativa, y tiene cierta lógica.

4 comentarios:

Carmen dijo...

Bueno, la verdad es que tiene mucho sentido, no es sólo una cuestión de "justicia social" sino de bienestar.
Aunque por otra parte, si lo pensamos desde otro punto de vista, planteándonos si también serían un bien público en un estado totalmente liberal en el que cada cual se pagara sus propias pensiones la cosa cambia.
De cualquier forma creo que los niños sí son un bien público, porque cuando su vida va por mal camino (bien por falta de educación o por influencia del ambiente que les rodea) y se convierten en delincuentes suponen un coste a la sociedad en general; por lo que siempre será beneficioso que todos tengan acceso a una educación de calidad que les permita desarrollarse como personas bajo el marco de la ley.
Un saludo :)

Egocrata dijo...

Mmm, lo de los niveles de delincuencia es cierto, no lo había pensado. Muy cierto.

Wallenstein77 dijo...

Hola a todos:
Egocrata y sin que sirva de precedente, totalmente de acuerdo contigo. Los niños de ahora, son los profesionales del mañana y cuando mejor preparados esten en todos los sentidos, mejor para la sociedad en todos los planos. Cuanto peor sea la educacion, peor sera la sociedad con elementos peores a nivel profesional y de formacion, pero tambien humano.
Saludos a todos.

Anónimo dijo...

A mi esos bienes que llamas públicos no me benefician, simplemente me obligan a pagarlos...
Y a mi hijo, en el momento que se le trate como se trata actualmente a un bien público, tendré que recurrir a la violencia para impedirlo, a pesar de que tenga todas las de perder.
Una educación de calidad es lo que YO considero que es una educación de calidad y no las estupideces que tratan de inculcar actualmente para que nos comportemos como borregos.