martes, abril 26, 2005

Sugerencias surrealistas: EHAK en la investidura

Yo quizás a veces peque de un poco cruel, y oye, este post está más cerca de una idea loca provocadora que otra cosa. La cuestión es que plantearía un escenario totalmente inesperado, pero a la vez muy interesante en Euskadi. Estoy casi seguro que no se producirá, pero cosas más raras se han visto.

Consistiría en lo siguiente. Patxi López, que sigue con lo de querer ser Lehendakari (ahora ya empieza a ser un poco molesta su insistencia, por cierto), pacta el apoyo del PP en la sesión de investidura. No creo que María San Gil proteste mucho a eso. Ibarretxe va con el apoyo del PNV, EA y Aralar. EHAK, saltándose toda lógica aparente, vota al candidato del PSE.

Suena absurdo, y quizás lo sea. Pero primero, imaginaros lo divertido que resultaría. Sólo ver el ataque de nervios que entraría en el PP por haber votado al lado de EHAK ya valdría la pena. Segundo, el gobierno resultante tendría la mayoría más precaria en tiempo (la gente de EHAK no entraría en el gobierno), así que el PSE no tendría más remedio que hacer una gran coalición, buscando al PNV para no depender de la izquierda abertzale. El PP estaría forzado a subir al barco, ya que han votado a Patxi López igual, y EHAK tendría una libertad de maniobra tremenda, al haber dado el gobierno al PSE, y una cierta legitimidad al tirar cabos al lado constitucionalista.

En otras palabras, estarían obligados a hablar por narices, que es lo que los abertzales quieren, y podrían incluso permitirse el lujo de tratar de hacerlo sin una tregua indefinida, sólo con un alto el fuego. No estarían mal situados.

Claro, el problema es que por mucha manía que le tengan al PNV, Batasuna no creo que tenga estómago para darle el gobierno vasco a un agente de Madrid, aún teniéndole a raya y con la amenaza constante de una moción de censura. Exige un cinismo que la izquierda abertzale no tiene, amén de un coste político alto, especialmente si no da resultados claros (amnistía a cambio del fin de la violencia, por ejemplo) o un estatuto decente, que recoja el derecho a secesión. Ya he comentado que este derecho no sería una concesión peligrosa (el fracaso del independentismo en Quebec es un ejemplo muy claro), y podría ponerse bajo parámetros restrictivos, como dos mayorías cualificadas (3/5 o 2/3) en el plazo de dos años, o algo por el estilo, pero sigue siendo un precio a pagar alto para un gobierno en Madrid.

En fin, ideas locas.