La interminable campaña de las primarias americanas ha sido bastante convencional en muchos aspectos, pero ha aportado una novedad importante en cuanto a comunicación política.
Como comentaba el otro día, los medios de comunicación americanos y su particular manera de informar tienden a convertir las campañas en duelos de declaraciones irrelevantes, luchas simbólicas y debates circulares cargados de moralina barata. Los políticos tradicionalmente se han adaptado a este forma de hacer política, concentrándose en buscar argumentos simplistas de 10 segundos, como más irrelevante y manido mejor.
Estas elecciones, sin embargo, han sido algo distintas. Para empezar, uno de los candidatos es extraordinariamente locuaz. Obama es un orador estupendo, capaz de dar explicaciones largas y detalladas, llenas de matices, a temas muy complejos. Eso por sí mismo no es extraordinario; Al Gore o John Kerry son perfectamente capaces de explicarse bien, y en el caso de Al Gore incluso ganar un Oscar gracias a una presentación de PowerPoint. Lo que si es una novedad, sin embargo, es el hecho que Obama está dando estas explicaciones largas, detalladas y llenas de matices durante la campaña electoral, y hasta ahora le está funcionando muy bien. Obama está hablando a los votantes no como si fueran niños pequeños que sólo escuchan frases de 10 segundos o menos; les está hablando como adultos.
Los medios parece no acabarlo de entender. Durante la campaña, incluso después que Obama diera discursos extraordinarios, han seguido buscando cortar todo en trocitos pequeños, buscar el titular, y seguir discutiendo de chorradas onanistas bien poco relevantes. Un discurso de media hora lleno de ideas no interesa a nadie, se supone; el intelectualoide que haga grandes teorías en campaña está perdido.
Bueno, pues parece que no, y todo por ese pequeño milagro que es la red. La campaña de Obama parece haberse dado cuenta que los votantes ya no reciben información únicamente a través de los medios. Si quieren escuchar o leer lo que dice un candidato no tienen por qué esperar a que CNN, Fox o el New York Times les cuente qué está sucediendo en su habitual formato de estupidismo minimalista de patio de colegio. El votante interesado puede encender el ordenador e ir directamente al candidato, vía You Tube, página de partido o bitácora amiga. Si el argumento es interesante y tiene sentido, el votante lo escuchará, discutirá y quizás quede convencido y todo.
No más persuasión indirecta arcana. Se acabaron las posturitas simbólicas y frasecitas ingeniosas de diez segundos; el votante que quiere escuchar las cosas de forma adulta puede hacerlo él solito, evitando los canales habituales. Cuando un candidato lo entiende y habla al público como si tuvieran cerebro (Obama), las cosas le salen bien. Cuando no lo hace, y perpetra discursos más dirigidos a los medios que a los votantes (Romney), su oratoria se estrella en la indiferencia.
¿Estamos asistiendo a un nuevo, maravilloso mundo de política racional y razonable? Bueno, no tan rápido. Lo único que podemos decir ahora mismo es que un candidato como Obama hace ocho años no hubiera llegado demasiado lejos; y que la obsesión de John Kerry en el 2004 de parecer más tonto de lo que era una estupidez. Obama tiene las primarias prácticamente ganadas, así que parece que el tratar a los votantes como seres inteligentes ha dado cierto resultado. Sin embargo, Hillary Clinton y McCain siguen firmemente metidos a hacer política a la antigua; veremos si todavía funciona en noviembre.
Lo que parece claro es que Hillary realmente no tiene la más mínima intención de hablar con adultos en esta campaña; la estúpida polémica acerca de si los votantes están amargados o no de este fin de semana es una prueba evidente. Obama dice que los votantes en zonas rurales están hartos que los políticos les fallen constantemente, y que se centran en defender lo suyo (armas de fuego, familia, religión) en vez de confiar en lo público. La respuesta de Clinton no ha sido hablar sobre qué hacer para que este hastío desaparezca; ha sido decir que Obama es un elitista que desprecia al votante rural y que está alejado de sus ideas y sentimientos. Es la respuesta simplista, pedestre, que reduce el debate a estereotipos y caricaturas en vez de ideas y conceptos serios.
Es política vieja, sí. Pero quizás funcione. Obama es un candidato distinto en muchos aspectos; el hecho que quiera elevar el debate más allá de pasear las mismas guerras inanes y etiquetas de los últimos cuarenta años es uno de los más importantes. Veremos.
lunes, abril 14, 2008
viernes, abril 11, 2008
"Free New York!"
No hace demasiado Michael Bloomberg, el muy competente, racional y educado alcalde de Nueva York, hizo la propuesta que la ciudad cobrara un peaje a los conductores para acceder a algunas zonas de Manhattan.
Nada novedoso; Londres tiene algo parecido, y es una iniciativa que siempre me ha parecido estupenda. Es perfectamente racional. No hay ningún sitio en este mundo en que un peaje de este estilo tenga más sentido que en Nueva York, una ciudad densísima, enorme y con un transporte público rápido y eficiente que es utilizado a diario por millones de personas.
Bueno, la tasa de congestión (el nombre americano a este peaje) tenía que se aprobada por el gobierno del estado de Nueva York, en Albany, la provinciana capital 250 Km más al norte. Los representantes allá arriba le han echado un vistazo y han dicho que no, ni de broma, y se han cargado el plan.
La decisión es una estupidez, pero da que pensar. Nueva York, la ciudad, y su área metropolitana ocupan una parte minúscula del estado de Nueva York. La ciudad son unos 20-25 millones de habitantes repartidos entre tres estados en una gigantesca zona urbana que se extiende 50 km alrededor de Manhattan. El estado, una vez se sale de la ciudad, son 140.000 Kilómetros cuadrados (más de 500 Km de punta a punta) con dos o tres ciudades provincianas y enormes, gigantescas zonas rurales. Estamos hablando más grande que Grecia, casi vacio"pegado" a la ciudad más rica y densa del planeta.
La verdad, no me extraña que no aprobaran la ley; estoy bastante seguro que no la entienden. La ley electoral del estado (como todas las leyes electorales de este país) favorece horriblemente a las zonas rurales, dejando el gran motor económico del estado en constante minoría y siempre, siempre, siempre corto de recursos. No me extraña que haya gente de Nueva York (ciudad) cabreada estos días; algunos andan (con cierta razón) pidiendo la independencia de la urbe oprimida.
Lo que me lleva a pensar, evidentemente, en eterna historia de dos ciudades en España: Madrid, y su orgullosa autonomía metropolitana, y Barcelona, y su posición de centro de ese hinterland que se autoproclama como la verdadera esencia de Cataluña. Tanto hablar de balanzas fiscales autonómicas, me encantaría saber las balances fiscales provinciales/comarcales de la Generalitat catalana.
No sé por qué, pero tengo la extraña sospecha que mientras que Madrid capital seguramente "explota" todo lo que está más allá del metro, Barcelona pierde una cantidad ingente de tiempo, dinero y oportunidades subvencionando a sus tres provincias vecinas. Zapatero puede publicar las balanzas fiscales entre autonomías sin problema, la verdad; los cuellos de botella en las infraestructuras en la Ciudad Condal son autoinflingidos gracias a la encantadora (y aún inexistente) ley electoral catalana.
La pregunta obvia es, claro está, es el bonito, encantador y probablemente irresoluble problema de qué territorio debe cubrir una administración, estado, cortijo o contubernio para ser eficiente. Estoy bastante seguro que no importa lo que uno haga, siempre, siempre, siempre tendrás efectos secundarios negativos. Aún así, creo que es más eficiente y razonable la relación entre Madrid y Ávila, Toledo o Guadalajara que la de Barcelona con el resto de Cataluña.
El equilibrio debe basarse en asegurar que quien crea riqueza no es "estrangulado" por los vecinos, sin que estos se queden a dos velas sin ver un duro. Complicado dilema, pardiez; estoy bastante seguro que un sistema electoral más proporcional, en este caso, es la mejor solución posible.
Nada novedoso; Londres tiene algo parecido, y es una iniciativa que siempre me ha parecido estupenda. Es perfectamente racional. No hay ningún sitio en este mundo en que un peaje de este estilo tenga más sentido que en Nueva York, una ciudad densísima, enorme y con un transporte público rápido y eficiente que es utilizado a diario por millones de personas.
Bueno, la tasa de congestión (el nombre americano a este peaje) tenía que se aprobada por el gobierno del estado de Nueva York, en Albany, la provinciana capital 250 Km más al norte. Los representantes allá arriba le han echado un vistazo y han dicho que no, ni de broma, y se han cargado el plan.
La decisión es una estupidez, pero da que pensar. Nueva York, la ciudad, y su área metropolitana ocupan una parte minúscula del estado de Nueva York. La ciudad son unos 20-25 millones de habitantes repartidos entre tres estados en una gigantesca zona urbana que se extiende 50 km alrededor de Manhattan. El estado, una vez se sale de la ciudad, son 140.000 Kilómetros cuadrados (más de 500 Km de punta a punta) con dos o tres ciudades provincianas y enormes, gigantescas zonas rurales. Estamos hablando más grande que Grecia, casi vacio"pegado" a la ciudad más rica y densa del planeta.
La verdad, no me extraña que no aprobaran la ley; estoy bastante seguro que no la entienden. La ley electoral del estado (como todas las leyes electorales de este país) favorece horriblemente a las zonas rurales, dejando el gran motor económico del estado en constante minoría y siempre, siempre, siempre corto de recursos. No me extraña que haya gente de Nueva York (ciudad) cabreada estos días; algunos andan (con cierta razón) pidiendo la independencia de la urbe oprimida.
Lo que me lleva a pensar, evidentemente, en eterna historia de dos ciudades en España: Madrid, y su orgullosa autonomía metropolitana, y Barcelona, y su posición de centro de ese hinterland que se autoproclama como la verdadera esencia de Cataluña. Tanto hablar de balanzas fiscales autonómicas, me encantaría saber las balances fiscales provinciales/comarcales de la Generalitat catalana.
No sé por qué, pero tengo la extraña sospecha que mientras que Madrid capital seguramente "explota" todo lo que está más allá del metro, Barcelona pierde una cantidad ingente de tiempo, dinero y oportunidades subvencionando a sus tres provincias vecinas. Zapatero puede publicar las balanzas fiscales entre autonomías sin problema, la verdad; los cuellos de botella en las infraestructuras en la Ciudad Condal son autoinflingidos gracias a la encantadora (y aún inexistente) ley electoral catalana.
La pregunta obvia es, claro está, es el bonito, encantador y probablemente irresoluble problema de qué territorio debe cubrir una administración, estado, cortijo o contubernio para ser eficiente. Estoy bastante seguro que no importa lo que uno haga, siempre, siempre, siempre tendrás efectos secundarios negativos. Aún así, creo que es más eficiente y razonable la relación entre Madrid y Ávila, Toledo o Guadalajara que la de Barcelona con el resto de Cataluña.
El equilibrio debe basarse en asegurar que quien crea riqueza no es "estrangulado" por los vecinos, sin que estos se queden a dos velas sin ver un duro. Complicado dilema, pardiez; estoy bastante seguro que un sistema electoral más proporcional, en este caso, es la mejor solución posible.
miércoles, abril 09, 2008
El romance del político y el periodista: la prensa "neutral"
La tradición periodística americana es muy distinta, en muchos sentidos, a la tradición europea. Los medios de comunicación en los Estados Unidos han seguido mayoritariamente la idea que redacción y editorial deben estar separados por un muro infranqueable. La prensa no es de izquierdas o derechas cuando explica lo que sucede; sólo se pone el sombrero ideológico en una página con opiniones al día.
Esto hacía que periódicos con una línea editorial netamente conservadora, caso del Wall Street Journal, siguieran siendo una buena lectura para cualquier progre irredento: la página de opinión podían andar soltando burradas, pero no había mejor sitio para leer noticias económicas a este lado del Atlántico.
Esta tradición es respetada menos ahora de lo que solía en los últimos años, en gran parte debido a Rupert Murdoch, Fox News y los programas de radio conservadores que nacieron a finales de los 80, cuando la FCC abolió lo que se conocía como la fairness doctrine. Aún así, la mayoría de medios siguen este patrón aún hoy, en contraste con los medios partidistas que tenemos en Europa.
La idea de medios imparciales suena muy bien en abstracto, pero crea una serie de problemas en la política americana. La relación de los políticos con los medios es muy distinta a esa especie de síndrome de Estocolmo que sufren en España, pero es igualmente incomoda.
Para empezar, la prensa en Estados Unidos tiene el problema de ser obsesivamente equidistaní: no importa lo enorme que sea la burrada que un suelte, los medios van a recurrir a dar la noticia diciendo que unos piensan esto, los otros piensan lo contrario, y decide por tí mismo. Paul Krugman dice a menudo que si George Bush saliera mañana diciendo que la tierra es plana y todo el mundo se le tirara encima, CNN saldría con el titular "debate sobre la forma del planeta". Se le da voz a todas las opiniones, aunque sean manifiestamente absurdas o estúpidas, sin que ningún medio tenga por costumbre hablar de la magnitud de la estupidez.
Evidentemente los políticos han acabado por aprender a explotar esta forma de cubrir las noticias. Para empezar, saben que no importa la magnitud de la chorrada que defiendan, los periodistas no van a ir más allá de pedirle la opinión a tu oponente. Este detalle permite que un candidato pueda pasearse con opiniones radicalmente absolutistas sin el más mínimo conato de realismo o racionalidad que sean fáciles de explicar ("si no apoyas la invasión de Irak, te molan las tiranías y los terroristas") y quedarse tan ancho, asesinando cualquier debate racional a base de tautologías absurdas. Para el político que tiene por costumbre no ir por el mundo diciendo burradas, el sistema es obviamente una receta para la depresión.
Otra patología de esta tradición es que crea un gregarismo mediático obsesivo. Los periodistas son "imparciales", y no se pronuncian en nada; instintivamente, la mejor manera para ellos de confirmar esta imparcialidad es dando las noticias exactamente igual que el resto de los medios. Si el consenso periodístico es decir que "Irak puede que sea un riesgo" es como clamar en el desierto; la espiral del silencio de la relevancia informativa te dejará en la cuneta.
Para un político esto puede ser tanto una bendición como una pesadilla. Si el consenso mediático toma una noticia en tu contra, te va a tocar pasar un mal rato. Si los medios todos se han convencido unos a otros que eres un "maverick" que "habla claro" serás invulnerable hasta que alguien te pille en alguna mentira tan absurdamente flagrante que esa percepción cambie.
Lo que es aún más fustrante, si los periodistas llegan a este consenso bizarro en que algo es relevante y debe ser respondido, te van a crucificar a preguntas. Eso puede ser bueno ("¿Qué coño pasó en Nueva Orleans con Katrina?"), pero demasiado a menudo los medios deciden concentrarse en sus pequeñas manías y cruzadas personales que no tienen puñetera importancia, sólo porque les gusta generar un alegre conflicto. Ahí tenemos el caso Lewinski, las estupidez del pastor Wright, o cualquiera de los cientos de "escándalos" que nada tienen que ver con las políticas sobre la mesa y que los periodistas abrazan con absurdo entusiasmo.
Al no haber una prensa "de partido", no hay nadie que se pare y critique la relevancia de la noticia; la idea es que "queremos respuestas", no debates sobre qué debe ser relevante en la agenda. Evidentemente, esto es explotado alegremente por los políticos, que adoran crear "polémicas" acerca de cosas que no tienen puta importancia. Es el arte de preguntar al oponente si sigue pegando a su mujer sin que se note, en otras palabras.
Paradójicamente, la equidistancia e imparcialidad de los medios acaba por empobrecer el debate demasiado a menudo. Lo interesante de esta última campaña de primarias es cómo los políticos están descubriendo nuevas maneras de esquivar esta tendencia a la idiotez del sistema. Pero de eso hablamos mañana.
Esto hacía que periódicos con una línea editorial netamente conservadora, caso del Wall Street Journal, siguieran siendo una buena lectura para cualquier progre irredento: la página de opinión podían andar soltando burradas, pero no había mejor sitio para leer noticias económicas a este lado del Atlántico.
Esta tradición es respetada menos ahora de lo que solía en los últimos años, en gran parte debido a Rupert Murdoch, Fox News y los programas de radio conservadores que nacieron a finales de los 80, cuando la FCC abolió lo que se conocía como la fairness doctrine. Aún así, la mayoría de medios siguen este patrón aún hoy, en contraste con los medios partidistas que tenemos en Europa.
La idea de medios imparciales suena muy bien en abstracto, pero crea una serie de problemas en la política americana. La relación de los políticos con los medios es muy distinta a esa especie de síndrome de Estocolmo que sufren en España, pero es igualmente incomoda.
Para empezar, la prensa en Estados Unidos tiene el problema de ser obsesivamente equidistaní: no importa lo enorme que sea la burrada que un suelte, los medios van a recurrir a dar la noticia diciendo que unos piensan esto, los otros piensan lo contrario, y decide por tí mismo. Paul Krugman dice a menudo que si George Bush saliera mañana diciendo que la tierra es plana y todo el mundo se le tirara encima, CNN saldría con el titular "debate sobre la forma del planeta". Se le da voz a todas las opiniones, aunque sean manifiestamente absurdas o estúpidas, sin que ningún medio tenga por costumbre hablar de la magnitud de la estupidez.
Evidentemente los políticos han acabado por aprender a explotar esta forma de cubrir las noticias. Para empezar, saben que no importa la magnitud de la chorrada que defiendan, los periodistas no van a ir más allá de pedirle la opinión a tu oponente. Este detalle permite que un candidato pueda pasearse con opiniones radicalmente absolutistas sin el más mínimo conato de realismo o racionalidad que sean fáciles de explicar ("si no apoyas la invasión de Irak, te molan las tiranías y los terroristas") y quedarse tan ancho, asesinando cualquier debate racional a base de tautologías absurdas. Para el político que tiene por costumbre no ir por el mundo diciendo burradas, el sistema es obviamente una receta para la depresión.
Otra patología de esta tradición es que crea un gregarismo mediático obsesivo. Los periodistas son "imparciales", y no se pronuncian en nada; instintivamente, la mejor manera para ellos de confirmar esta imparcialidad es dando las noticias exactamente igual que el resto de los medios. Si el consenso periodístico es decir que "Irak puede que sea un riesgo" es como clamar en el desierto; la espiral del silencio de la relevancia informativa te dejará en la cuneta.
Para un político esto puede ser tanto una bendición como una pesadilla. Si el consenso mediático toma una noticia en tu contra, te va a tocar pasar un mal rato. Si los medios todos se han convencido unos a otros que eres un "maverick" que "habla claro" serás invulnerable hasta que alguien te pille en alguna mentira tan absurdamente flagrante que esa percepción cambie.
Lo que es aún más fustrante, si los periodistas llegan a este consenso bizarro en que algo es relevante y debe ser respondido, te van a crucificar a preguntas. Eso puede ser bueno ("¿Qué coño pasó en Nueva Orleans con Katrina?"), pero demasiado a menudo los medios deciden concentrarse en sus pequeñas manías y cruzadas personales que no tienen puñetera importancia, sólo porque les gusta generar un alegre conflicto. Ahí tenemos el caso Lewinski, las estupidez del pastor Wright, o cualquiera de los cientos de "escándalos" que nada tienen que ver con las políticas sobre la mesa y que los periodistas abrazan con absurdo entusiasmo.
Al no haber una prensa "de partido", no hay nadie que se pare y critique la relevancia de la noticia; la idea es que "queremos respuestas", no debates sobre qué debe ser relevante en la agenda. Evidentemente, esto es explotado alegremente por los políticos, que adoran crear "polémicas" acerca de cosas que no tienen puta importancia. Es el arte de preguntar al oponente si sigue pegando a su mujer sin que se note, en otras palabras.
Paradójicamente, la equidistancia e imparcialidad de los medios acaba por empobrecer el debate demasiado a menudo. Lo interesante de esta última campaña de primarias es cómo los políticos están descubriendo nuevas maneras de esquivar esta tendencia a la idiotez del sistema. Pero de eso hablamos mañana.
lunes, abril 07, 2008
El discreto encanto de las matemáticas de partido
En El País describen hoy el encantador sistema de reparto de delegados del PP para su congreso, y lo cierto es que no se puede decir que sea demasiado inspirado. Lo tiene todo: un espantósamente alto mínimo de delegados por provincia (6), un porcentaje de ponderación (siempre una mala idea) que prima al número de militantes en un región (75%) sobre los resultados que el partido saca (25%), y básicamente una arimética que hace todo cálculo real sobre quién manda ligeramente difícil.
Es un sistema poco práctico, por encima de todo, que demuestra una de las viejas verdades de los congresos en un partido: si alguien se tiene que preocupar sobre las reglas del juego, es que las cosas van bastante mal, especialmente en partidos con una tradición oscurantista en la selección de líderes como es el caso del PP.
Hasta ahora, estoy bastante seguro que en el Partido Popular nadie ligeramente relevante se había preocupado sobre cómo funcionaba un congreso desde la "gloriosa" era Hernández-Mancha. Los líderes siempre salían de cónclaves donde todo estaba atado y bien atado, con el partido más o menos de acuerdo sobre quién debe mandar. Durante el Aznarato, toda la maquinaria estaba bien lubricada con el lento pero constante aumento del poder territorial del PP durante esos años. Estos días, el contraste será entre los líderes que pueden presumir de resultados (Madrid, Valencia y Murcia) y los que no, pero sin embargo tienen el mismo poder de decisión.
Como comento a menudo, la lógica detrás de la selección de líderes en los partidos es básicamente la lógica del ganador: si puedes ganar elecciones, el partido te ama; si no puedes, siempre puedes escribir un libro ahora que estás jubilado. En el PP de estos días tendremos un perdedor desganado (Rajoy) confiando en el apoyo de perdedores (Andalucía, Galicia, Cataluña) para defender su liderazgo ante una lideresa desatada con una delegación probablemente infrarrepresentada. Para hacer las cosas aún más divertidas, los posibles rivales de Aguirre (Camps) vienen de regiones con parecido déficit de votos en el congreso.
No es una receta para un congreso ordenado, la verdad. Yo del PP abrazaría el caos, trataría de tener cada facción del partido con un candidato, y resolvería esto a tortas, como hombrecitos. Las siguientes generales están muy lejos; mejor eviscerarse unos a otros en público ahora, que no les hará (demasiado) daño, que aplazar lo inevitable, esperando que Rajoy estrelle el partido en otras elecciones, víctima de su apatía y el ruido de fondo.
No veo, por cierto, la posibilidad de una escisión la veo bastante remota. El PP es un partido esencialmente pragmático, que quiere ante todo ganar elecciones. Como dice GS, una escisión garantiza que eso no suceda. Por mucho que Aguirre clame ser "liberal" y tener ideas distintas, ella sabe de sobras que la probabilidad de llegar a Moncloa es exponencialmente mayor en el 2012 ó 2016 dentro del PP que fuera.
Y no, yo tampoco entiendo qué le ven a Aguirre.
Es un sistema poco práctico, por encima de todo, que demuestra una de las viejas verdades de los congresos en un partido: si alguien se tiene que preocupar sobre las reglas del juego, es que las cosas van bastante mal, especialmente en partidos con una tradición oscurantista en la selección de líderes como es el caso del PP.
Hasta ahora, estoy bastante seguro que en el Partido Popular nadie ligeramente relevante se había preocupado sobre cómo funcionaba un congreso desde la "gloriosa" era Hernández-Mancha. Los líderes siempre salían de cónclaves donde todo estaba atado y bien atado, con el partido más o menos de acuerdo sobre quién debe mandar. Durante el Aznarato, toda la maquinaria estaba bien lubricada con el lento pero constante aumento del poder territorial del PP durante esos años. Estos días, el contraste será entre los líderes que pueden presumir de resultados (Madrid, Valencia y Murcia) y los que no, pero sin embargo tienen el mismo poder de decisión.
Como comento a menudo, la lógica detrás de la selección de líderes en los partidos es básicamente la lógica del ganador: si puedes ganar elecciones, el partido te ama; si no puedes, siempre puedes escribir un libro ahora que estás jubilado. En el PP de estos días tendremos un perdedor desganado (Rajoy) confiando en el apoyo de perdedores (Andalucía, Galicia, Cataluña) para defender su liderazgo ante una lideresa desatada con una delegación probablemente infrarrepresentada. Para hacer las cosas aún más divertidas, los posibles rivales de Aguirre (Camps) vienen de regiones con parecido déficit de votos en el congreso.
No es una receta para un congreso ordenado, la verdad. Yo del PP abrazaría el caos, trataría de tener cada facción del partido con un candidato, y resolvería esto a tortas, como hombrecitos. Las siguientes generales están muy lejos; mejor eviscerarse unos a otros en público ahora, que no les hará (demasiado) daño, que aplazar lo inevitable, esperando que Rajoy estrelle el partido en otras elecciones, víctima de su apatía y el ruido de fondo.
No veo, por cierto, la posibilidad de una escisión la veo bastante remota. El PP es un partido esencialmente pragmático, que quiere ante todo ganar elecciones. Como dice GS, una escisión garantiza que eso no suceda. Por mucho que Aguirre clame ser "liberal" y tener ideas distintas, ella sabe de sobras que la probabilidad de llegar a Moncloa es exponencialmente mayor en el 2012 ó 2016 dentro del PP que fuera.
Y no, yo tampoco entiendo qué le ven a Aguirre.
sábado, abril 05, 2008
Nuevo (viejo) imperialismo
Isidoro Lamas, en un artículo bastante cargante (si algún día mando mucho, voy a imponer una tasa sobre el abuso retórico historicista) nos habla de la legitimidad del imperialismo estos días. Es un argumento que tiene como mínimo 110 años de antigüedad, y que la verdad, fue formulado la primera vez de forma más elegante:
Take up the White Man's burden--
Send forth the best ye breed--
Go bind your sons to exile
To serve your captives' need;
To wait in heavy harness,
On fluttered folk and wild--
Your new-caught, sullen peoples,
Half-devil and half-child. (...)
No estamos demasiado seguros sobre si Kipling hablaba en serio o estaba siendo irónico, pero lo cierto es que la visión de Lamas es parecida: muchos países en desarrollo son demasiado inútiles para gobernarse ellos sólos, así que es la obligación moral de los países ricos de guiarles en el sendero de la virtud. A tortas, si es preciso.
La verdad, el argumento parece lógico, pero es bastante peligroso. La idea es que los países africanos tienen una enorme cantidad de problemas, y que no pueden salir de la trampa de pobreza en la que se han metido por sí mismos. Este argumento, sin embargo, no tiene en cuenta el hecho que esta trampa no es inevitable, y que de hecho hay países horrendamente pobres que han salido del agujero partiendo de situaciones semejantes. La India lleva una buena temporada creciendo a un ritmo delirante; Korea era más pobre que muchos países de África (y no tenía recursos naturales) al acabar la guerra; y no hablemos de China, que me da algo.
Lo más curioso es que la enfermedad no está extendida por toda África. Bostwana tiene un PIB por cápital más que decente ($11,600), de hecho. Los problemas del continente son muy graves, no lo dudo, pero no son irresolubles.
Para empezar, necesitan capital. Para ello tienen que ser o bien capaces de exportar de forma decente (pero evitando depender excesivamente sobre ello, ya que puede crear conflictos) o bien atraer inversiones exteriores.
Si quieren atraer inversión, el primer paso es reducir la locura predatoria y el conflicto civil constante que muchos de esos países sufren, y parir una estructura estatal decente. Esto no es un cuestión de que el hombre blanco venga y les dé una constitución; como hemos visto en demasiados sitios ultimamente la cosa es ligeramente más difícil de lo que parece. Si en un país dos o más facciones están a tortas antes que el benigno imperialista entre, el hecho que un grupo de turistas te invadan no tiene por qué solucionar ese conflicto. El imperio puede limitarlo a base de una ocupación militar enorme, pero me parece que la experiencia placentera que el mejor ejército del mundo está disfrutando en Mesopotamia da una idea de lo caro que resulta.
No me voy a meter en los detalles de qué factores generan un sistema político estable porque la verdad da para varios libros. La cuestión es que en general para que un sistema sea lo bastante sólido como para que valga la pena invertir (no exijo democracia) la cosa depende más de la propensión del tirano de turno a trabajar a largo plazo y no a corto. Muchos de los problemas africanos se derivan más de la existencia de tiranos más preocupados con su propia fortuna que en otra cosa; el estado es utilizado únicamente para robar pasta, no para crear estabilidad.
Los países desarrollados tienen una manera muy sencilla de dar incentivos para que esto suceda, que es hacer que invertir en el propio país sea rentable: bajar sus aranceles. África tiene el horrendo, horrible problema que realmente no puede exportar nada fácilmente; los aranceles agrícolas de los países ricos son absurdamente altos (y patéticamente ineficientes), así que lo que hacen mejor (por clima) no pueden explotarlo de forma aceptable.
Si un tiranuelo supiera que dejando hacer su economía generará dinero, ya que puede exportar lo que produce, su estructura de incentivos cambia radicalmente: extorsionar a mis ciudadanos deja de ser la mejor forma de enriquecerme; ahora es mejor dejarles que produzcan todo lo que puedas, aumentando mi base impositiva. A medio plazo el aumento del nivel de renta hará que la dictadura caiga ella solita.
Una apertura de los aranceles, condicionada a una reforma agraria (para que los beneficios no se concentren en unas pocas manos), sería un cambio enorme para toda África; un incentivo gigantesco para todos los sistemas políticos de la zona a estabilizar el sistema político, atraer inversión y empujar sus economías hacia adelante. Y ser creativos: el etanol de caña de azucar es muchísimo más eficiente que el sacado de cereales variados, sin ir más lejos.
Para occidente, es algo que la verdad sería mucho más barato para todos. Sí, ese sector agrícola del mundo rico (que aporta un 3-4% del PIB y consume un 60-70% de nuestra agua potable, por cierto) tendría que apretarse el cinturón y dedicarse a lo que hacen mejor (productos específicos de la región de calidad), pero los beneficios (alimentos más baratos en todo el mundo, sacar a millones de personas de la pobreza) sería enormes.
No, no es una solución mágica. Y no, no es tan fácil y automático como digo. Aún así, está bastante más basado en la realidad que la vía del imperialismo quijotesco.
.
Take up the White Man's burden--
Send forth the best ye breed--
Go bind your sons to exile
To serve your captives' need;
To wait in heavy harness,
On fluttered folk and wild--
Your new-caught, sullen peoples,
Half-devil and half-child. (...)
No estamos demasiado seguros sobre si Kipling hablaba en serio o estaba siendo irónico, pero lo cierto es que la visión de Lamas es parecida: muchos países en desarrollo son demasiado inútiles para gobernarse ellos sólos, así que es la obligación moral de los países ricos de guiarles en el sendero de la virtud. A tortas, si es preciso.
La verdad, el argumento parece lógico, pero es bastante peligroso. La idea es que los países africanos tienen una enorme cantidad de problemas, y que no pueden salir de la trampa de pobreza en la que se han metido por sí mismos. Este argumento, sin embargo, no tiene en cuenta el hecho que esta trampa no es inevitable, y que de hecho hay países horrendamente pobres que han salido del agujero partiendo de situaciones semejantes. La India lleva una buena temporada creciendo a un ritmo delirante; Korea era más pobre que muchos países de África (y no tenía recursos naturales) al acabar la guerra; y no hablemos de China, que me da algo.
Lo más curioso es que la enfermedad no está extendida por toda África. Bostwana tiene un PIB por cápital más que decente ($11,600), de hecho. Los problemas del continente son muy graves, no lo dudo, pero no son irresolubles.
Para empezar, necesitan capital. Para ello tienen que ser o bien capaces de exportar de forma decente (pero evitando depender excesivamente sobre ello, ya que puede crear conflictos) o bien atraer inversiones exteriores.
Si quieren atraer inversión, el primer paso es reducir la locura predatoria y el conflicto civil constante que muchos de esos países sufren, y parir una estructura estatal decente. Esto no es un cuestión de que el hombre blanco venga y les dé una constitución; como hemos visto en demasiados sitios ultimamente la cosa es ligeramente más difícil de lo que parece. Si en un país dos o más facciones están a tortas antes que el benigno imperialista entre, el hecho que un grupo de turistas te invadan no tiene por qué solucionar ese conflicto. El imperio puede limitarlo a base de una ocupación militar enorme, pero me parece que la experiencia placentera que el mejor ejército del mundo está disfrutando en Mesopotamia da una idea de lo caro que resulta.
No me voy a meter en los detalles de qué factores generan un sistema político estable porque la verdad da para varios libros. La cuestión es que en general para que un sistema sea lo bastante sólido como para que valga la pena invertir (no exijo democracia) la cosa depende más de la propensión del tirano de turno a trabajar a largo plazo y no a corto. Muchos de los problemas africanos se derivan más de la existencia de tiranos más preocupados con su propia fortuna que en otra cosa; el estado es utilizado únicamente para robar pasta, no para crear estabilidad.
Los países desarrollados tienen una manera muy sencilla de dar incentivos para que esto suceda, que es hacer que invertir en el propio país sea rentable: bajar sus aranceles. África tiene el horrendo, horrible problema que realmente no puede exportar nada fácilmente; los aranceles agrícolas de los países ricos son absurdamente altos (y patéticamente ineficientes), así que lo que hacen mejor (por clima) no pueden explotarlo de forma aceptable.
Si un tiranuelo supiera que dejando hacer su economía generará dinero, ya que puede exportar lo que produce, su estructura de incentivos cambia radicalmente: extorsionar a mis ciudadanos deja de ser la mejor forma de enriquecerme; ahora es mejor dejarles que produzcan todo lo que puedas, aumentando mi base impositiva. A medio plazo el aumento del nivel de renta hará que la dictadura caiga ella solita.
Una apertura de los aranceles, condicionada a una reforma agraria (para que los beneficios no se concentren en unas pocas manos), sería un cambio enorme para toda África; un incentivo gigantesco para todos los sistemas políticos de la zona a estabilizar el sistema político, atraer inversión y empujar sus economías hacia adelante. Y ser creativos: el etanol de caña de azucar es muchísimo más eficiente que el sacado de cereales variados, sin ir más lejos.
Para occidente, es algo que la verdad sería mucho más barato para todos. Sí, ese sector agrícola del mundo rico (que aporta un 3-4% del PIB y consume un 60-70% de nuestra agua potable, por cierto) tendría que apretarse el cinturón y dedicarse a lo que hacen mejor (productos específicos de la región de calidad), pero los beneficios (alimentos más baratos en todo el mundo, sacar a millones de personas de la pobreza) sería enormes.
No, no es una solución mágica. Y no, no es tan fácil y automático como digo. Aún así, está bastante más basado en la realidad que la vía del imperialismo quijotesco.
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jueves, abril 03, 2008
Mike Gravel y sus inanerrables videos
Mike Gravel, ese lunático que nos trajo maravillas cósmicas publicitarias como esta cuanto intentaba ganar las primarias demócratas, quiere ser el candidato del partido libertario. Para ello, ha parido... errr... cómo decirlo.
No sé. Supongo que se le puede llamar publicidad.
Si creíais que ese espectacular video dadaista anterior era fruto de maravillosas setas de colores, alguien me tiene que pasar lo que usaron para filmar esto. La conspiranoia postmoderna, según Fight Club. Este es el video:
Por cierto, e insisto: es probablemente el mejor cover de Helter Skelter (Beatles) nunca... errr... recitado.
No sé. Supongo que se le puede llamar publicidad.
Si creíais que ese espectacular video dadaista anterior era fruto de maravillosas setas de colores, alguien me tiene que pasar lo que usaron para filmar esto. La conspiranoia postmoderna, según Fight Club. Este es el video:
Por cierto, e insisto: es probablemente el mejor cover de Helter Skelter (Beatles) nunca... errr... recitado.
Las tribulaciones de Rajoy, héroe centrorreformista
Parece que por el PP algunos empiezan a tener apetito canibal. Con los medios de la verdadera España y defensores de la esencia patria desempolvando los tambores de guerra, algunos aguerridos defensores de lo suyo (esto es, de España) parecen estar escurriéndose por las catacumbas de Génova susurrando rebelión a quienes quieran escucharles.
Lo que es enternecedor es como el equipo de novatos que Rajoy ha nombrado haya empezado haciendo amigos. Sí, amiguitos y amiguitas, las críticas no dejan de ser un reflejo de la ambición personal de vuestros adorables amigos en el partido. Si quereis que esos amigos sigan siendo amigos vuestros, sin embargo, decir en voz alta que son unos trepas desatados no es una buena idea.
En fin, parece que Rajoy acabará "disfrutando" de un alegre batalla interna a poco que se descuida. Tiene muy poco margen de maniobra; el partido fuera de Madrid, más moderado, parece estar molesto por el hecho que Rajoy no les ha preguntado nada estos días. El sector Aguirre / centro del mundo y verdadera España (sección Madrid) estaba ya con ganas, a pesar que su lideresa perdiera puntos en su puñalada trapera a Gallardón antes de las elecciones; ahora que la mediocracia de la derecha está dando palos al avispero, ya empiezan a salir de sus cuarteles de invierno.
La situación es encantadoramente rebuscada. Los barones periféricos recelan de un Rajoy autista que sólo piensa en los suyos y no aguantan a Esperanza Aguirre y su alegre madrileñismo desatado (ven, y con razón, que sin mejorar los resultados en el resto de España están muertos). Aguirre no aprecia que Rajoy no se vaya a casa de una puta vez, y evidentemente cree que toda esa tropa fuera de Madrid lo que quieren es balcanizar el partido. Y Rajoy, el pobre, ve enemigos en todas partes, sólo se fía de los suyos, y supongo que andará arrepintiéndose de su decisión de quedarse, mientras lee en las hemerotecas qué hizo Felipe el día que le pasó el mando del partido al pobre Joaquín Almunia.
Lo peor de todo esto, sin embargo, es que debido a la obsesiva opacidad de los partidos ocultando los conflictos internos (justificada), no hay forma de saber quién tiene más apoyo dentro de la organización estos días. Si a eso le añadimos que los congresos siempre son lugares complicados y bastante impredecibles, no parece que ninguno de los bandos tenga incentivos para no moverse una vez roto el tabú de no cuestionar al líder.
Lo mejor que puede hacer Rajoy, si tiene ganas de seguir mandando un rato, es buscarse nuevos amigos. Parece bastante claro que ser Rajoy, perdedor de dos elecciones que le echa la culpa a otros por atarle las manos, no bastará para mantenerle con vida. Buena suerte.
Lo que es enternecedor es como el equipo de novatos que Rajoy ha nombrado haya empezado haciendo amigos. Sí, amiguitos y amiguitas, las críticas no dejan de ser un reflejo de la ambición personal de vuestros adorables amigos en el partido. Si quereis que esos amigos sigan siendo amigos vuestros, sin embargo, decir en voz alta que son unos trepas desatados no es una buena idea.
En fin, parece que Rajoy acabará "disfrutando" de un alegre batalla interna a poco que se descuida. Tiene muy poco margen de maniobra; el partido fuera de Madrid, más moderado, parece estar molesto por el hecho que Rajoy no les ha preguntado nada estos días. El sector Aguirre / centro del mundo y verdadera España (sección Madrid) estaba ya con ganas, a pesar que su lideresa perdiera puntos en su puñalada trapera a Gallardón antes de las elecciones; ahora que la mediocracia de la derecha está dando palos al avispero, ya empiezan a salir de sus cuarteles de invierno.
La situación es encantadoramente rebuscada. Los barones periféricos recelan de un Rajoy autista que sólo piensa en los suyos y no aguantan a Esperanza Aguirre y su alegre madrileñismo desatado (ven, y con razón, que sin mejorar los resultados en el resto de España están muertos). Aguirre no aprecia que Rajoy no se vaya a casa de una puta vez, y evidentemente cree que toda esa tropa fuera de Madrid lo que quieren es balcanizar el partido. Y Rajoy, el pobre, ve enemigos en todas partes, sólo se fía de los suyos, y supongo que andará arrepintiéndose de su decisión de quedarse, mientras lee en las hemerotecas qué hizo Felipe el día que le pasó el mando del partido al pobre Joaquín Almunia.
Lo peor de todo esto, sin embargo, es que debido a la obsesiva opacidad de los partidos ocultando los conflictos internos (justificada), no hay forma de saber quién tiene más apoyo dentro de la organización estos días. Si a eso le añadimos que los congresos siempre son lugares complicados y bastante impredecibles, no parece que ninguno de los bandos tenga incentivos para no moverse una vez roto el tabú de no cuestionar al líder.
Lo mejor que puede hacer Rajoy, si tiene ganas de seguir mandando un rato, es buscarse nuevos amigos. Parece bastante claro que ser Rajoy, perdedor de dos elecciones que le echa la culpa a otros por atarle las manos, no bastará para mantenerle con vida. Buena suerte.
miércoles, abril 02, 2008
El CGPJ y sus excusas
Si hay algo que me revienta de la política americana es la puñetera manía que tiene todo el mundo de tomar decisiones como reacción a casos aislados.
En España parece que esta manera de tomar decisiones ha llegado a las brillantes mentes pensantes del CGPJ, que andaban el otro día pidiendo castración y cadena perpetua general a cualquier tipo que mire a una niña con malos ojos después de una tragedia. El pequeño problema, claro está, es que no es que la ley no funcionara, es que los que debían controlar su ejecución, el CGPJ, estaban muy ocupados protegiendo a sus amiguitos e investigando si los malditos sodomitas comen bebés hervidos o crudos.
Lo comentaba GS el otro día, y tiene razón: los jueces no pueden controlar a los jueces de este modo tan relajado. Oh, y la administración autonómica andaluza es un desastre. Menuda sorpresa.
A todo esto, que alguien le diga a Esperanza Aguirre que acusar al presidente del gobierno de violación y asesinato de niñitas es de mal gusto. Aparte de ser una total, absoluta, y patética estupidez. El poder judicial, señora, no forma parte de las competencias del ejecutivo. Dioses, algunos quieren a esta de presidenta...
En España parece que esta manera de tomar decisiones ha llegado a las brillantes mentes pensantes del CGPJ, que andaban el otro día pidiendo castración y cadena perpetua general a cualquier tipo que mire a una niña con malos ojos después de una tragedia. El pequeño problema, claro está, es que no es que la ley no funcionara, es que los que debían controlar su ejecución, el CGPJ, estaban muy ocupados protegiendo a sus amiguitos e investigando si los malditos sodomitas comen bebés hervidos o crudos.
Lo comentaba GS el otro día, y tiene razón: los jueces no pueden controlar a los jueces de este modo tan relajado. Oh, y la administración autonómica andaluza es un desastre. Menuda sorpresa.
A todo esto, que alguien le diga a Esperanza Aguirre que acusar al presidente del gobierno de violación y asesinato de niñitas es de mal gusto. Aparte de ser una total, absoluta, y patética estupidez. El poder judicial, señora, no forma parte de las competencias del ejecutivo. Dioses, algunos quieren a esta de presidenta...
Las aventuras de Rajoy, héroe moderado
Parece que por el PP no ha sentado demasiado bien la súbita decisión de Rajoy de empezar a ejercer de jefe, después de cuatro años de tener el piloto durmiendo a los mandos. Si a eso le sumamos la furibunda reacción de la derecha mediática, me parece que me tocará revisar mi estimación sobre el congreso del PP en junio.
Sí, adelantarlo era una buena idea. Lo que no parece demasiado brillante por parte de Rajoy es ponerse a repartir palos a destajo antes de haber establecido su autoridad en dicho congreso del partido. Quizás hubiera sido mejor idea mantener el equipo actual "en funciones" con defenestraciones cosméticas (dejando que Zaplana se autoinmolase, vamos), ganar el congreso de forma contundente (y sin oposición; los partidos están llenos de cagamandurrias), y entonces hacer una dirección a tu medida, que para algo eres el líder incuestionable e incontestado.
Aún así, eso son cuestiones tácticas. Lo cierto es que la posición estratégica de Rajoy es precaria; los resultados electorales son lo suficiente "ambiguos" (es un decir; han perdido) como para que todo el partido pueda decir que ellos tenían una idea mejor. El PP debería plantearse seriamente qué quiere ser de mayor; el hecho que Rajoy siga de líder puede que sea un obstaculo para ello.
Sí, adelantarlo era una buena idea. Lo que no parece demasiado brillante por parte de Rajoy es ponerse a repartir palos a destajo antes de haber establecido su autoridad en dicho congreso del partido. Quizás hubiera sido mejor idea mantener el equipo actual "en funciones" con defenestraciones cosméticas (dejando que Zaplana se autoinmolase, vamos), ganar el congreso de forma contundente (y sin oposición; los partidos están llenos de cagamandurrias), y entonces hacer una dirección a tu medida, que para algo eres el líder incuestionable e incontestado.
Aún así, eso son cuestiones tácticas. Lo cierto es que la posición estratégica de Rajoy es precaria; los resultados electorales son lo suficiente "ambiguos" (es un decir; han perdido) como para que todo el partido pueda decir que ellos tenían una idea mejor. El PP debería plantearse seriamente qué quiere ser de mayor; el hecho que Rajoy siga de líder puede que sea un obstaculo para ello.
martes, abril 01, 2008
Simplificando la política americana demasiado
Una historia de dos titulares:
El País, hoy:
"EE UU da a la Reserva Federal máximos poderes en el control del sector financiero"
El New York Times:
"Doubts Greet Treasury Plan Regulation" (El plan de regulación del tesoro es recibido con dudas)
Uno no debe evaluar una reforma por lo que dice Paulson, el secretario del tesoro de Estados Unidos. Uno tiene que leer la reforma, darse cuenta que es una farsa con muy pocos cambios reales y conocer un poco el sistema político americano y ver que no tiene absolutamente ninguna posibilidad de sobrevivir en el congreso. La popularidad del presidente está al 28%; el congreso y senado, de mayoría demócrata, le darían antes la razón a Punxsutawney Phil que a una propuesta de la Casa Blanca.
El sistema político americano es complicado, y el jaleo de los mercados financieros estos días lo es aún más. No es que Paulson no se esté explicando bien, sus propuestas son realmente parches muy chapuceros, exigiendo que entidades financieras no bancarias informen con transparencia de sus actividades, pero sin establecer las obligaciones o límites que justifiquen que estas entidades puedan ser protegidas por el dinero público de la Reserva Federal.
Esto es la administración Bush. Una de sus (escasas) virtudes es la consistencia, incluso en el error. Creen en el libre mercado, adoran el libre mercado, y no van a parir nada remotamente parecido a las reformas de Roosevelt limitando las actividades de un mercado. No importa que ese sea uno de los orígenes del problema; no van a cambiar ahora, tras siete años de incompetencia consistente.
El País, hoy:
"EE UU da a la Reserva Federal máximos poderes en el control del sector financiero"
El New York Times:
"Doubts Greet Treasury Plan Regulation" (El plan de regulación del tesoro es recibido con dudas)
Uno no debe evaluar una reforma por lo que dice Paulson, el secretario del tesoro de Estados Unidos. Uno tiene que leer la reforma, darse cuenta que es una farsa con muy pocos cambios reales y conocer un poco el sistema político americano y ver que no tiene absolutamente ninguna posibilidad de sobrevivir en el congreso. La popularidad del presidente está al 28%; el congreso y senado, de mayoría demócrata, le darían antes la razón a Punxsutawney Phil que a una propuesta de la Casa Blanca.
El sistema político americano es complicado, y el jaleo de los mercados financieros estos días lo es aún más. No es que Paulson no se esté explicando bien, sus propuestas son realmente parches muy chapuceros, exigiendo que entidades financieras no bancarias informen con transparencia de sus actividades, pero sin establecer las obligaciones o límites que justifiquen que estas entidades puedan ser protegidas por el dinero público de la Reserva Federal.
Esto es la administración Bush. Una de sus (escasas) virtudes es la consistencia, incluso en el error. Creen en el libre mercado, adoran el libre mercado, y no van a parir nada remotamente parecido a las reformas de Roosevelt limitando las actividades de un mercado. No importa que ese sea uno de los orígenes del problema; no van a cambiar ahora, tras siete años de incompetencia consistente.
lunes, marzo 31, 2008
Habemus portavoz
Tras mucho remolonear y mirar el techo distraido, parece que Rajoy finalmente ha decidido revelar quién será su portavoz parlamentario. La premiada es Soraya Sáenz de Santamaría, 36 años de edad, una persona tan cercana a Rajoy como uno puede llegar a pedir. Teniendo en cuenta quién está cabreado como una mona con esta designación, uno podría decir que Rajoy sí está renovando el partido un poco.
Sólo un poco, por eso. Pío Garcia-Escudero, un tipo que lleva en el partido casi 20 años, sigue ejerciendo de (antipático) portavoz del PP en el Senado. En un gesto muy Rajoy, da una de cal y una de arena, sin acabar de decidirse si quiere ser un moderno o aceptar las tradiciones.
Es temprano para ver qué quiere ser el líder del PP de mayor esta legislatura, pero en un principio parece que pretende mover el partido al centro, una decisión más que racional visto el resultado de las elecciones. Movilizar a su electorado como nunca hizo que perdieran como siempre, así que no es mala idea empezar a dar pasitos hacia la moderación.
El problema para Rajoy sigue siendo, sin embargo, el sector garrulo de la mediocracia conservadora. ¿Aceptarán Soraya como esencia conservadora? ¿O empezaran otra vez a gritar maricomplejines Rajoy y a decir que la renovación es una rendición hacia los islamoprogreetarras? Si eso sucede, Rajoy puede que tenga un problema. Sí, puede ganar votos por el centro, pero tras la legislatura que nos dio estos últimos años, no sé si demasiados votantes moderados veran su moderación como algo creíble. A Aznar le llevó tres legislaturas de viaje al centro, y el tipo nunca dio los épicos bandazos ideológicos que ya ha dado Rajoy.
En fin, es un primer paso. Rajoy ha sido inteligente adelantando el congreso del partido a junio; la crisis económica mantendrá a "sus" medios ocupados atacando el gobierno un rato, así que es posible que pueda maniobrar para hacerse con el partido en serio sin que nadie se atreva a ir a por él con cobertura editorial rebelde. El PP puede que escape un congreso hostil y ruidoso esta vez.
La pregunta, de todos modos, es si eso es bueno: ¿no sería mejor darse las tortas en público ahora, a cuatro años de las elecciones, y cerrar el potencial conflicto de verdad? A Zapatero le salió bien. Veremos.
Sólo un poco, por eso. Pío Garcia-Escudero, un tipo que lleva en el partido casi 20 años, sigue ejerciendo de (antipático) portavoz del PP en el Senado. En un gesto muy Rajoy, da una de cal y una de arena, sin acabar de decidirse si quiere ser un moderno o aceptar las tradiciones.
Es temprano para ver qué quiere ser el líder del PP de mayor esta legislatura, pero en un principio parece que pretende mover el partido al centro, una decisión más que racional visto el resultado de las elecciones. Movilizar a su electorado como nunca hizo que perdieran como siempre, así que no es mala idea empezar a dar pasitos hacia la moderación.
El problema para Rajoy sigue siendo, sin embargo, el sector garrulo de la mediocracia conservadora. ¿Aceptarán Soraya como esencia conservadora? ¿O empezaran otra vez a gritar maricomplejines Rajoy y a decir que la renovación es una rendición hacia los islamoprogreetarras? Si eso sucede, Rajoy puede que tenga un problema. Sí, puede ganar votos por el centro, pero tras la legislatura que nos dio estos últimos años, no sé si demasiados votantes moderados veran su moderación como algo creíble. A Aznar le llevó tres legislaturas de viaje al centro, y el tipo nunca dio los épicos bandazos ideológicos que ya ha dado Rajoy.
En fin, es un primer paso. Rajoy ha sido inteligente adelantando el congreso del partido a junio; la crisis económica mantendrá a "sus" medios ocupados atacando el gobierno un rato, así que es posible que pueda maniobrar para hacerse con el partido en serio sin que nadie se atreva a ir a por él con cobertura editorial rebelde. El PP puede que escape un congreso hostil y ruidoso esta vez.
La pregunta, de todos modos, es si eso es bueno: ¿no sería mejor darse las tortas en público ahora, a cuatro años de las elecciones, y cerrar el potencial conflicto de verdad? A Zapatero le salió bien. Veremos.
sábado, marzo 29, 2008
Candidato McCain
John McCain es un político notable. Poca gente lo ha oido hablar demasiado, ciertamente; como orador es un tipo aburrido, sin ritmo, con una voz delgada y una tendencia a perder el hilo de lo que dice. No es un hombre de sólidas convicciones políticas; en toda su carrera ha tenido una calidad Chiraquiana de haber defendido una cosa y su contraria un buen puñado de veces.
Durante todos estos años, McCain ha vivido de dos reputaciones: una, la de ser un héroe de guerra. Dos, la de ser un "maverick", un renegado dentro de las filas de su partido. La primera parte de una aserción relativamente cierta, aunque no debería tener demasiado peso; ser valiente es condición necesaria pero no suficiente para ser un buen presidente. La segunda es uno de esos mitos inexplicables de la política americana, sólo comparable al culto a Gallardón y José Bono en España en su enorme misterio.
John McCain tiene muy, muy buena prensa. Por algún motivo que se me escapa la mayoría de periodistas americanos adoran a este tipo, no importa las chorradas o estupideces que diga. McCain no es político fuera de lo común, en ningún sentido; de hecho, es patéticamente convencional en prácticamente cualquier cosa. Mc Cain comparte prácticamente todos los defectos endémicos de la clase política americana; nada de extrañar para un tipo que lleva 26 años haciendo política en Washington.
Tiene una peligrosa tendencia a admirar, aceptar y disfrutar de la compañía de lobistas y grupos de presión; ha flirteado con el desastre más de una vez, y ha sido pillado con las manos en la masa haciendo favores a donantes a menudo. Es muy, muy propenso cambiar sus ideas según sopla el viento, estando en contra de los recortes de impuestos para estar después a favor, variando alegremente sus posturas sobre religión y derechos civiles. Por añadido, el mismo admite no tener demasiada idea sobre economía, tiene una fe absurda (y casi fanática) en el libre mercado, y es capaz de lanzar discursos preocupantes por su ignorancia sobre la crisis actual y quedarse tan ancho. Y eso sin ignorar que es alegremente belicista (ha propuesto bombardear Korea del Norte e Irán), con un aprecio bizarro y desaforado a la invasión de Irak.
Por mucho que se hable bien de él de forma insistente, no es, ni de broma, un político extraordinario; en todo caso es un político aceptable con muy buena prensa.
¿Cómo deberían los demócratas afrontar las generales contra McCain? En contra de lo que dice Juan Antolín por Exteriores, no creo que tratar de ser más heróicos que McCain lleve a ningún sitio. Sea quien sea el candidato (aún siendo Hillary), tratar de ser mejor soldado, más megapatriota y más belicoso valiente que el ex-piloto glorioso no les llevará a ninguna parte. Como comentaba ayer, la retórica conservadora estos días es una de absolutos; en un duelo de dos candidatos tratando de ser el mega-soldado el demócrata tiene las de perder.
Como comprobó John Kerry en el 2004, no importa lo condecorado que seas (y Kerry tenía muchas más medallas que Hillary) para que digan que eres un piltrafilla antipatriota; los republicanos tienen siempre esas discusiones de absolutos que elimitan cualquier conato de debate.
Los demócratas no pueden ganar las elecciones tratando de ser más republicanos que los republicanos en temas de patriotismo o seguridad; ahí perderan siempre. La única forma que tienen de ganar es llevando el debate a su terreno, aprovechando la pulsión de cambio latente en la sociedad americana estos años. Esto es algo que Obama puede hacer, no los Clinton, siempre con la tentación de ser más republicanos que nadie.
¿Tiene el candidato Obama las elecciones ganadas? No, ni de broma. McCain es un oponente formidable, en gran parte debido a la ridícula adoración de los medios por el "héroe" y "maverick". Pero lo que está claro es que el primer paso será dejar bien claro que un hombre puede ser un héroe y un cretino a la vez, y que ya basta de tanto patriotismo de pecho de lata.
Aún así, no creo que como comentan algunos Hillary aspire a perder la nominación y hacer perder las generales a Obama, como insinúan algunos. Roma no paga a los traidores, y los demócratas no le perdonarían nunca a Hillary esa derrota.
Durante todos estos años, McCain ha vivido de dos reputaciones: una, la de ser un héroe de guerra. Dos, la de ser un "maverick", un renegado dentro de las filas de su partido. La primera parte de una aserción relativamente cierta, aunque no debería tener demasiado peso; ser valiente es condición necesaria pero no suficiente para ser un buen presidente. La segunda es uno de esos mitos inexplicables de la política americana, sólo comparable al culto a Gallardón y José Bono en España en su enorme misterio.
John McCain tiene muy, muy buena prensa. Por algún motivo que se me escapa la mayoría de periodistas americanos adoran a este tipo, no importa las chorradas o estupideces que diga. McCain no es político fuera de lo común, en ningún sentido; de hecho, es patéticamente convencional en prácticamente cualquier cosa. Mc Cain comparte prácticamente todos los defectos endémicos de la clase política americana; nada de extrañar para un tipo que lleva 26 años haciendo política en Washington.
Tiene una peligrosa tendencia a admirar, aceptar y disfrutar de la compañía de lobistas y grupos de presión; ha flirteado con el desastre más de una vez, y ha sido pillado con las manos en la masa haciendo favores a donantes a menudo. Es muy, muy propenso cambiar sus ideas según sopla el viento, estando en contra de los recortes de impuestos para estar después a favor, variando alegremente sus posturas sobre religión y derechos civiles. Por añadido, el mismo admite no tener demasiada idea sobre economía, tiene una fe absurda (y casi fanática) en el libre mercado, y es capaz de lanzar discursos preocupantes por su ignorancia sobre la crisis actual y quedarse tan ancho. Y eso sin ignorar que es alegremente belicista (ha propuesto bombardear Korea del Norte e Irán), con un aprecio bizarro y desaforado a la invasión de Irak.
Por mucho que se hable bien de él de forma insistente, no es, ni de broma, un político extraordinario; en todo caso es un político aceptable con muy buena prensa.
¿Cómo deberían los demócratas afrontar las generales contra McCain? En contra de lo que dice Juan Antolín por Exteriores, no creo que tratar de ser más heróicos que McCain lleve a ningún sitio. Sea quien sea el candidato (aún siendo Hillary), tratar de ser mejor soldado, más megapatriota y más belicoso valiente que el ex-piloto glorioso no les llevará a ninguna parte. Como comentaba ayer, la retórica conservadora estos días es una de absolutos; en un duelo de dos candidatos tratando de ser el mega-soldado el demócrata tiene las de perder.
Como comprobó John Kerry en el 2004, no importa lo condecorado que seas (y Kerry tenía muchas más medallas que Hillary) para que digan que eres un piltrafilla antipatriota; los republicanos tienen siempre esas discusiones de absolutos que elimitan cualquier conato de debate.
Los demócratas no pueden ganar las elecciones tratando de ser más republicanos que los republicanos en temas de patriotismo o seguridad; ahí perderan siempre. La única forma que tienen de ganar es llevando el debate a su terreno, aprovechando la pulsión de cambio latente en la sociedad americana estos años. Esto es algo que Obama puede hacer, no los Clinton, siempre con la tentación de ser más republicanos que nadie.
¿Tiene el candidato Obama las elecciones ganadas? No, ni de broma. McCain es un oponente formidable, en gran parte debido a la ridícula adoración de los medios por el "héroe" y "maverick". Pero lo que está claro es que el primer paso será dejar bien claro que un hombre puede ser un héroe y un cretino a la vez, y que ya basta de tanto patriotismo de pecho de lata.
Aún así, no creo que como comentan algunos Hillary aspire a perder la nominación y hacer perder las generales a Obama, como insinúan algunos. Roma no paga a los traidores, y los demócratas no le perdonarían nunca a Hillary esa derrota.
viernes, marzo 28, 2008
De la rectitud oligofrénica
Hay días en que uno lee el periódico por aquí Estados Unidos y no sabe realmente qué pensar. Anda el legislativo de Connecticut redactando presupuestos, un baile lento y paciente que es capaz de confundir a cualquiera. La cosa empieza con la gobernadora enviando su propuesta al legislativo. Los representantes (en dos cámaras con idéntico poder, para hacer las cosas más divertidas) la leen, habitualmente la rompen en pedacitos pequeños, y responden con algo distinto y creativo.
Unos y otros se acusan de ser unos cretinos, se cierran en una sala pequeñita, se dan sopapos y regalos variados, hablan con doscientos grupos de presión, y normalmente acaban aprobando tarde, mal y a rastras un papelajo que no tiene demasiado sentido pero que mira, hace que la (oxidada) maquinaria del estado funcione (mal) un añito más.
Estos días la gobernadora es republicana, y las dos cámaras tienen una mayoría demócrata. Hace un par de semanitas la gobernadora presentó su mamotreto legislativo (que "pesa" algo más de 15.000 millones de dólares, unos $4.500 por persona) diciendo que viene crisis, es hora de restringir el gasto, evitar caer en déficit y ser muy, muy austeros. Una estupidez como una catedral cuando la economía se te mete en recesión, pero así operan los republicanos por aquí. Connecticut tiene de hecho restricciones constitucionales al volumen del presupuesto (la constitución del estado pone límites al crecimiento del gasto) y tiene prohibido endeudarse (de nuevo, según la constitución estatal), dos restricciones ya de por sí estúpidas, y que la gobernadora acepta encantada.
Ayer los demócratas respondían con su contrapropuesta. Estos son los "progres", figura; esa gente que ama los impuestos y el gasto, adora a Keynes y querrá romper con esta absurda camisa de fuerza fiscal, al menos en teoría. No será que no haya donde gastar dinero; las carreteras están hechas una mierda, los colegios se caen a pedazos y hay ciudades con problemas graves que necesitan una mano urgente. ¿Qué han hecho estos progres? Bueno, lo contrario. Han presentado un proyecto con 135 millones menos de gasto, llenándose la boca de grandes ideas de responsabilidad moral.
Lo digo a menudo: si un político está justificando una propuesta utilizando únicamente criterios morales, temblad. Es maravilloso que un político tenga convicciones. Apasionante. Me encanta. Yo tengo un montón de ellas. Sin embargo, cuando se hace política uno no está discutiendo sobre la teoría platónica del alma en contraposición a la postura aristotélica, el valor del egoismo en la obra de Burke o si Rosseau era ingenuo o directamente imbécil. Estamos hablando de cosas concretas, efectos reales en la economía y resultados empíricos contrastables. Se habla sobre la realidad, se habla de políticas concretas, y se habla de lo que sabemos que funciona y sobre lo que sabemos que no funciona.
Si uno se encuentra con una crisis económica, por ejemplo tenemos cientos de estudios empíricos incontestables que dejan claro que recortar el gasto al tuntún es una mala idea. Es como cortarse las venas porque estás cansado; no tiene sentido. Moralmente es estupendo hablar de responsabilidad, decir que si pierdes tu casa es tu problema, proclamando al mundo tu rectitud, virtudy ejemplo moral, y quedarse tan ancho. Sí, tu razonamiento ético es maravilloso e impecable, pero en cuanto a arreglar las cosas en la economía estás cometiendo una estupidez.
Es curioso como este lenguaje de la moral, la postura ética arrogante, absolutista e inexpugnable partiendo de absolutos exagerados es tan querido por la derecha ultimamente. Me encanta la rectitud moral, pero te hace inflexible; y en política ser un muro ético infranqueable es una receta segura para cometer una estupidez y repetirla. Más allá de eso, es una forma segura de pasarte de frenada incluso cuando tienes una buena idea: la desregulación es una buena idea, la ley de la selva no lo es; el promocionar la democracia es bueno, el invadir países para "propagarla" no; el defender lo público es bueno, el ser un estatalista irredento amante de la burocracia no lo es.
Las ideas y convicciones son buenas. Un buen político debe tenerlas. Sin embargo, un político debe ser ante todo un tipo práctico: si las realidad y sus teorías se contradicen, es necesario que dé la razón a la realidad, no a sus ideas raras. Por descontado, esperamos además que el tipo no sea un imbécil ignorante; si sabemos que algo empeora las cosas, no queremos tener alguien haciendo experimentos con su novedosa teoría de reinvención de la rueda.
Desconfiad siempre de los grandes principios morales. No queremos cruzados por la causa, queremos fontaneros. Dejad los grandes discursos morales a los académicos gafosos.
Unos y otros se acusan de ser unos cretinos, se cierran en una sala pequeñita, se dan sopapos y regalos variados, hablan con doscientos grupos de presión, y normalmente acaban aprobando tarde, mal y a rastras un papelajo que no tiene demasiado sentido pero que mira, hace que la (oxidada) maquinaria del estado funcione (mal) un añito más.
Estos días la gobernadora es republicana, y las dos cámaras tienen una mayoría demócrata. Hace un par de semanitas la gobernadora presentó su mamotreto legislativo (que "pesa" algo más de 15.000 millones de dólares, unos $4.500 por persona) diciendo que viene crisis, es hora de restringir el gasto, evitar caer en déficit y ser muy, muy austeros. Una estupidez como una catedral cuando la economía se te mete en recesión, pero así operan los republicanos por aquí. Connecticut tiene de hecho restricciones constitucionales al volumen del presupuesto (la constitución del estado pone límites al crecimiento del gasto) y tiene prohibido endeudarse (de nuevo, según la constitución estatal), dos restricciones ya de por sí estúpidas, y que la gobernadora acepta encantada.
Ayer los demócratas respondían con su contrapropuesta. Estos son los "progres", figura; esa gente que ama los impuestos y el gasto, adora a Keynes y querrá romper con esta absurda camisa de fuerza fiscal, al menos en teoría. No será que no haya donde gastar dinero; las carreteras están hechas una mierda, los colegios se caen a pedazos y hay ciudades con problemas graves que necesitan una mano urgente. ¿Qué han hecho estos progres? Bueno, lo contrario. Han presentado un proyecto con 135 millones menos de gasto, llenándose la boca de grandes ideas de responsabilidad moral.
Lo digo a menudo: si un político está justificando una propuesta utilizando únicamente criterios morales, temblad. Es maravilloso que un político tenga convicciones. Apasionante. Me encanta. Yo tengo un montón de ellas. Sin embargo, cuando se hace política uno no está discutiendo sobre la teoría platónica del alma en contraposición a la postura aristotélica, el valor del egoismo en la obra de Burke o si Rosseau era ingenuo o directamente imbécil. Estamos hablando de cosas concretas, efectos reales en la economía y resultados empíricos contrastables. Se habla sobre la realidad, se habla de políticas concretas, y se habla de lo que sabemos que funciona y sobre lo que sabemos que no funciona.
Si uno se encuentra con una crisis económica, por ejemplo tenemos cientos de estudios empíricos incontestables que dejan claro que recortar el gasto al tuntún es una mala idea. Es como cortarse las venas porque estás cansado; no tiene sentido. Moralmente es estupendo hablar de responsabilidad, decir que si pierdes tu casa es tu problema, proclamando al mundo tu rectitud, virtudy ejemplo moral, y quedarse tan ancho. Sí, tu razonamiento ético es maravilloso e impecable, pero en cuanto a arreglar las cosas en la economía estás cometiendo una estupidez.
Es curioso como este lenguaje de la moral, la postura ética arrogante, absolutista e inexpugnable partiendo de absolutos exagerados es tan querido por la derecha ultimamente. Me encanta la rectitud moral, pero te hace inflexible; y en política ser un muro ético infranqueable es una receta segura para cometer una estupidez y repetirla. Más allá de eso, es una forma segura de pasarte de frenada incluso cuando tienes una buena idea: la desregulación es una buena idea, la ley de la selva no lo es; el promocionar la democracia es bueno, el invadir países para "propagarla" no; el defender lo público es bueno, el ser un estatalista irredento amante de la burocracia no lo es.
Las ideas y convicciones son buenas. Un buen político debe tenerlas. Sin embargo, un político debe ser ante todo un tipo práctico: si las realidad y sus teorías se contradicen, es necesario que dé la razón a la realidad, no a sus ideas raras. Por descontado, esperamos además que el tipo no sea un imbécil ignorante; si sabemos que algo empeora las cosas, no queremos tener alguien haciendo experimentos con su novedosa teoría de reinvención de la rueda.
Desconfiad siempre de los grandes principios morales. No queremos cruzados por la causa, queremos fontaneros. Dejad los grandes discursos morales a los académicos gafosos.
miércoles, marzo 26, 2008
Irak vuelve a las andadas
Las noticias de Irak vuelven a ser malas, muy malas. Tras unos cuantos meses en que la violencia pasó de horripilante (200-300 ataques al mes) a muy mala (60 ataques al mes), desde principios de marzo las cosas han empezado a ir a peor. Desde ayer, parece que las cosas directamente se han salido de madre, con combates en Basora y Bagdad, y un nuevo incremento de la violencia en todo el país.
¿Qué está sucediendo? El País tiene un análisis relativamente acertado, pero que deja de lado algunos elementos importantes. Como lleva diciendo cualquier observador razonable desde hace años, en Irak no se está luchando una guerra contra el terrorismo de Bin Laden; los combates con esa gente son una parte muy pequeña del conflicto. Lo de Irak es algo mucho más crudo, una guerra civil con todas las letras, y con el "alegre" inconveniente que no tenemos sólo dos bandos.
Los americanos sobre el terreno (no tienen el mejor ejercito del mundo para nada, vamos) entienden a qué se enfrentan; el problema, claro está, es cómo arreglarlo. Los Estados Unidos tienen más potencia de fuego que nadie en el país, pero no tienen suficiente fuerza para pacificar el país ellos sólos, y al ser un actor externo su mediación no es bienvenida por nadie. Son un árbitro recalcitrante en un mar de problemas, sin una salida clara.
La estrategia seguida hasta ahora con el aumento de tropas ha sido hacer un esfuerzo, intentar pacificar el país lo suficiente durante unos meses, y forzar que los bandos enfrentados lleguen a un acuerdo. El problema, claro está, es que la estrategia no es creíble: todo el mundo en Irak sabe que la guerra es impopular en Estados Unidos, y que los americanos no tienen suficientes tropas como para mantener ese esfuerzo demasiados meses. La decisión racional de todo el mundo ha sido irse a casa unos cuantos meses, descansar un rato, y volverse a liar a tiros en el momento en que los visitantes empezaran a largarse.
Los americanos tienen un problema. Llevan meses manteniendo la violencia bajo control a base de más tropas, treguas de gente cuestionable (Sáder) y sobornos descarados para que rebeldes dejen de matar. No ha habido acuerdo, y los bandos enfrentados se están liando a tortas de nuevo. Aún así, los americanos parecen estar algo más seguros sobre qué hacer; han sobornado a todos, armado a todos, pero ahora parecen algo más dispuestos a escoger un ganador.
Buena suerte con ello, por eso. No es que el bando que están apoyando sea demasiado amable y demócrata, y la verdad, no deja de ser una coalición. A la que "ganen", bien pueden liarse a tortas entre ellos.
¿Qué está sucediendo? El País tiene un análisis relativamente acertado, pero que deja de lado algunos elementos importantes. Como lleva diciendo cualquier observador razonable desde hace años, en Irak no se está luchando una guerra contra el terrorismo de Bin Laden; los combates con esa gente son una parte muy pequeña del conflicto. Lo de Irak es algo mucho más crudo, una guerra civil con todas las letras, y con el "alegre" inconveniente que no tenemos sólo dos bandos.
Los americanos sobre el terreno (no tienen el mejor ejercito del mundo para nada, vamos) entienden a qué se enfrentan; el problema, claro está, es cómo arreglarlo. Los Estados Unidos tienen más potencia de fuego que nadie en el país, pero no tienen suficiente fuerza para pacificar el país ellos sólos, y al ser un actor externo su mediación no es bienvenida por nadie. Son un árbitro recalcitrante en un mar de problemas, sin una salida clara.
La estrategia seguida hasta ahora con el aumento de tropas ha sido hacer un esfuerzo, intentar pacificar el país lo suficiente durante unos meses, y forzar que los bandos enfrentados lleguen a un acuerdo. El problema, claro está, es que la estrategia no es creíble: todo el mundo en Irak sabe que la guerra es impopular en Estados Unidos, y que los americanos no tienen suficientes tropas como para mantener ese esfuerzo demasiados meses. La decisión racional de todo el mundo ha sido irse a casa unos cuantos meses, descansar un rato, y volverse a liar a tiros en el momento en que los visitantes empezaran a largarse.
Los americanos tienen un problema. Llevan meses manteniendo la violencia bajo control a base de más tropas, treguas de gente cuestionable (Sáder) y sobornos descarados para que rebeldes dejen de matar. No ha habido acuerdo, y los bandos enfrentados se están liando a tortas de nuevo. Aún así, los americanos parecen estar algo más seguros sobre qué hacer; han sobornado a todos, armado a todos, pero ahora parecen algo más dispuestos a escoger un ganador.
Buena suerte con ello, por eso. No es que el bando que están apoyando sea demasiado amable y demócrata, y la verdad, no deja de ser una coalición. A la que "ganen", bien pueden liarse a tortas entre ellos.
lunes, marzo 24, 2008
Derrotas y ciclos largos
Una nota rápida sobre las declaraciones de Rubalcaba hoy, diciendo que ETA está derrotada pero que espera un ciclo largo de violencia. En contra de lo que dicen los trolls habituales, esto no es contradictorio.
La razón es muy sencilla: matar o poner una bombita es muy fácil. No hace falta estar especialmente organizado, tener una infraestructura amplia o ser demasiado listo; un poco de bricolaje y ser un cafre te basta. Del mismo modo, para ETA es literalmente imposible conseguir ya sus objetivos. Son totalmente incapaces de matar y atentar suficiente para hacer la presencia del estado en el País Vasco insostenible. No pueden ganar, y esto es así desde hace muchos años.
La razón es muy sencilla: matar o poner una bombita es muy fácil. No hace falta estar especialmente organizado, tener una infraestructura amplia o ser demasiado listo; un poco de bricolaje y ser un cafre te basta. Del mismo modo, para ETA es literalmente imposible conseguir ya sus objetivos. Son totalmente incapaces de matar y atentar suficiente para hacer la presencia del estado en el País Vasco insostenible. No pueden ganar, y esto es así desde hace muchos años.
Saludos desde el departamento de pre-crimen
Para los juristas en la sala, un escenario hipotético:
1. Una fuerza de seguridad del estado crea una página en uno de sus servidores que toma los datos de las personas que la visitan.
2. Dicha agencia de seguridad crea otras páginas, mensajes y enlaces variados que te llevan a ese servidor. Los enlaces dicen llevar a un sitio de pornografía infantil o perversión de ese estilo.
3. Si un incauto se encuentra uno de esos enlaces y lo sigue, la fuerza de seguridad del estado en cuestión lo sabe, y te toma como potencial pedófilo.
4. El día siguiente, un grupo de tipos acorazados y con muy mala leche llegan a tu casa, te detienen, registran todas tus posesiones y computadoras, y te hacen pasar un rato estupendo en comisaria o algo peor.
¿Bonito, verdad? Bienvenidos a la última ocurrencia del FBI, agencia americana con demasiado tiempo libre que se dedica a hacer estas cosas estos días. Muy divertido. Tanto, tanto, que pueden llevarte a juicio (y de hecho, lo están haciendo) acusándote de tener pornografía infantil. La que te has bajado del servidor del FBI, de ese enlace que ellos han plantado. Dos fotos tamaño sello que están en el caché de tu navegador, sin que tu lo sepas.
Este... ¿esto lo pueden hacer en España?
1. Una fuerza de seguridad del estado crea una página en uno de sus servidores que toma los datos de las personas que la visitan.
2. Dicha agencia de seguridad crea otras páginas, mensajes y enlaces variados que te llevan a ese servidor. Los enlaces dicen llevar a un sitio de pornografía infantil o perversión de ese estilo.
3. Si un incauto se encuentra uno de esos enlaces y lo sigue, la fuerza de seguridad del estado en cuestión lo sabe, y te toma como potencial pedófilo.
4. El día siguiente, un grupo de tipos acorazados y con muy mala leche llegan a tu casa, te detienen, registran todas tus posesiones y computadoras, y te hacen pasar un rato estupendo en comisaria o algo peor.
¿Bonito, verdad? Bienvenidos a la última ocurrencia del FBI, agencia americana con demasiado tiempo libre que se dedica a hacer estas cosas estos días. Muy divertido. Tanto, tanto, que pueden llevarte a juicio (y de hecho, lo están haciendo) acusándote de tener pornografía infantil. La que te has bajado del servidor del FBI, de ese enlace que ellos han plantado. Dos fotos tamaño sello que están en el caché de tu navegador, sin que tu lo sepas.
Este... ¿esto lo pueden hacer en España?
sábado, marzo 22, 2008
Primary Colors (XLIV): un camino sin salida
No hace demasiado hablaba sobre cómo alguien tenía que decirle a Billary Clinton en privado que se ha acabado la fiesta. Si no ocurre un cataclismo espantoso, no tienen absolutamente ninguna oportunidad de ganar estas primarias. Sin Florida y Michigan (que no votarán de nuevo), sin tener ni siquiera una probabilidad remota de ganar el voto popular, la cuenta de estados o en número de delegados, Hillary está literalmente en en plan buitre, a ver si Obama se estrella solo.
La semana pasada pareció, por un momento, que había una remota posibilidad que eso sucediera. El pastor de la iglesia de Obama, Jerome Wright, dijo algunas tonterías (relativas; sólo lo son en el hipersensible clima político americano) en algunos sermones, y los videos tuvieron amplia circulación. Un burdo intento de "crimen por asociación" que tanto gusta en la política americana. La cuestión es que Obama evitó y devolvió el ataque de forma espectacular, con un discurso extraordinario que ha sido abrumadoramente bien recibido.
Tenemos un candidato matemáticamente inalcanzable, que ha respondido a un ataque de todos los medios excepcionalmente bien, que atrae nuevos votantes, es visto de forma más positiva que Hillary y que encima es simplemente brillante. El otro día me lamentaba que los medios seguían con esa patética devoción a los Clinton y a vender guerra y conflicto donde no lo hay mientras el partido miraba; bien, parece que las cosas están cambiando.
Empezó, con cierta timidez, el New York Times, repitiendo cosas que la blogosfera discute desde hace tiempo: el camino de Hillary a la nominación es cada vez más estrecho. CNN y MSNBC finalmente empezaron a hablar de ello, y ya hay algunos comentaristas que hablan de la necesidad de un milagro. Ayer finalmente Politico hablaba abiertamente de la ridícula adoración de los medios a mantener esta carrera abierta hasta el final, y Andrew Sullivan (una de las bitácoras más influyentes y leídas por los medios, y que había apoyado a Hillary) ya habla de arrogancia y prácticamente traición de los Clinton al partido.
Más allá de los medios, parece que el partido poco a poco se está despertando: Bill Richardson, que trabajó para Bill Clinton durante los ocho años que estuvo en la Casa Blanca, declaraba su apoyo a Obama ayer (con algunos clintonistas llamándole Judas abiertamente) diciendo veladamente a Hillary que es hora de bajar del burro de una vez.
Los medios, que tanto han tragado y tanto le han dejado pasar a Hillary hasta ahora, parecen ya decididos a darle sólo una oportunidad más en Pennsylvania. El tono parece claro: o Hillary gana de forma aplastante (15 puntos o más; no creo que 10 le basten), o todo el mundo declarará su campaña muerta y enterrada (lleva casi un mes de este modo, pero vamos), y la presión para que se vaya a casa será definitiva.
Ya va siendo hora, la verdad. Tanto darse de tortas entre ellos, los demócratas están dejando que McCain gane una ventaja absurda. Es hora de cerrar estas primarias, y empezar a hablar de generales.
Citando al mejor anuncio visto en estas primarias (gracias, Mike):
La semana pasada pareció, por un momento, que había una remota posibilidad que eso sucediera. El pastor de la iglesia de Obama, Jerome Wright, dijo algunas tonterías (relativas; sólo lo son en el hipersensible clima político americano) en algunos sermones, y los videos tuvieron amplia circulación. Un burdo intento de "crimen por asociación" que tanto gusta en la política americana. La cuestión es que Obama evitó y devolvió el ataque de forma espectacular, con un discurso extraordinario que ha sido abrumadoramente bien recibido.
Tenemos un candidato matemáticamente inalcanzable, que ha respondido a un ataque de todos los medios excepcionalmente bien, que atrae nuevos votantes, es visto de forma más positiva que Hillary y que encima es simplemente brillante. El otro día me lamentaba que los medios seguían con esa patética devoción a los Clinton y a vender guerra y conflicto donde no lo hay mientras el partido miraba; bien, parece que las cosas están cambiando.
Empezó, con cierta timidez, el New York Times, repitiendo cosas que la blogosfera discute desde hace tiempo: el camino de Hillary a la nominación es cada vez más estrecho. CNN y MSNBC finalmente empezaron a hablar de ello, y ya hay algunos comentaristas que hablan de la necesidad de un milagro. Ayer finalmente Politico hablaba abiertamente de la ridícula adoración de los medios a mantener esta carrera abierta hasta el final, y Andrew Sullivan (una de las bitácoras más influyentes y leídas por los medios, y que había apoyado a Hillary) ya habla de arrogancia y prácticamente traición de los Clinton al partido.
Más allá de los medios, parece que el partido poco a poco se está despertando: Bill Richardson, que trabajó para Bill Clinton durante los ocho años que estuvo en la Casa Blanca, declaraba su apoyo a Obama ayer (con algunos clintonistas llamándole Judas abiertamente) diciendo veladamente a Hillary que es hora de bajar del burro de una vez.
Los medios, que tanto han tragado y tanto le han dejado pasar a Hillary hasta ahora, parecen ya decididos a darle sólo una oportunidad más en Pennsylvania. El tono parece claro: o Hillary gana de forma aplastante (15 puntos o más; no creo que 10 le basten), o todo el mundo declarará su campaña muerta y enterrada (lleva casi un mes de este modo, pero vamos), y la presión para que se vaya a casa será definitiva.
Ya va siendo hora, la verdad. Tanto darse de tortas entre ellos, los demócratas están dejando que McCain gane una ventaja absurda. Es hora de cerrar estas primarias, y empezar a hablar de generales.
Citando al mejor anuncio visto en estas primarias (gracias, Mike):
jueves, marzo 20, 2008
Una visión simplista de la crisis
Alex mencionaba en los comentarios ayer lo floja que esta siendo hasta ahora la cobertura en los medios españoles (y en menor medida, americanos) sobre la crisis financiera en Estados Unidos. Es cierto que es un problema no ya complicado de explicar, sino difícil de entender; ayer de hecho un reportero del New York Times hablaba que la mayoría de implicados no lo entendía demasiado, y que de hecho ese era parte del problema.
Aún así, la burda excusa de explicación a base de la simplificación ideológica (neocon vs Keynesianos) que comete hoy El País es especialmente triste, y rotundamente equivocada.
Es curiosa que hablen del "rescate" de Bear Sterns en términos de una especie de salvación externa de la riqueza de unos banqueros que viene del presupuesto público. Empezando por el hecho que la Reserva Federal no se financia a base de impuestos, es difícil hablar de la caída de Bear Sterns como un rescate, cuando la mayoría de analistas coinciden que fue de hecho una liquidación controlada. Cuando te obligan a vender tu chiringuito a $2 por acción, cuando hace algo más de año andaban por encima de $100, no te están salvando, te estan abriendo en canal. La Reserva Federal pone 20.000 millones de euros como respaldo no por hacer una gracia a los banqueros, sino porque sino no había Dios que lo comprara.
La pregunta evidente es entonces por qué una institución pública tiene que ayudar a un banco privado a fagocitar sin demasiado riesgo. La respuesta hace necesario meterse en esa pantanosa aérea de decidir por el mal menor.
No hace demasiado hablaba (siguiendo a Kantor) sobre por qué los bancos no pueden quebrar. Con Bear Sterns tenemos una versión ofuscada de este mismo problema. Explicarlo no es demasiado sencillo; el Economist necesita varias páginas y escriben bastante mejor que yo. Dicho a lo bruto, el sistema financiero se ha dedicado, merced de una alegre falta de regulación, a invertir a base de créditos contratados de forma más o menos "original", sacando muchos recursos a base de poner como garantía relativamente pocos activos.
Bear Sterns tiene inversiones enormes pagadas con deuda contratada en muchos otros bancos; si cierran el chiringuito de golpe, toda esa deuda basura que ya anda complicando las cosas en los mercados tendría muchísima compañía. Toda la red de creditores de la entidad tendría repentinamente páginas, y páginas de tinta roja en sus balances, probablemente creando más miedo, sucesivos pánicos bancarios y probablemente enviando otro bancos de inversión a la guillotina.
El desarrollo más significativo de estos días no ha sido de hecho la espectacular muerte de Bear Sterns, sino el hecho que la Reserva Federal ha abierto una nueva ventanilla. La Fed era hasta ahora el prestamista de último recurso para los bancos comerciales; si un banco necesita créditos urgentemente y no los puede obtener en ningún sitio, puede ir a tío Ben y pedirle un prestamo. A cambio de poder ejercer este privilegio (relativo; los bancos pagan interés), la Reserva Federal puede regular y vigilar las actividades del banco, exigiendo ciertos procedimientos y obligándole a portarse bien.
El problema (en parte) en esta crisis ha sido que un buen puñado de entidades y mercados más o menos extraños han estado ejerciendo de bancos estos días sin serlo. Bear Sterns trabajaba como un "banco"; tu les dabas tu dinero, y ellos usaban deuda sobre esos activos para invertir como locos y darte interés. La cuestión que siendo un banco de inversión, no estaba regulado con la misma energía y concreción que las entidades comerciales. Cuando el crédito es fácil y nadie te vigila, puedes hacer muchas cosas. Entre ellas invertir en plan estúpido tomando riesgos gigantescos que nunca, nunca, nunca serían admisibles en un banco comercial.
Cuando las cosas ha ido mal, la Fed se ha visto en un dilema: tenemos entidades que no regulamos y no son bancos que están derrumbándose como si fueran un banco, y provocando los mismos efectos secundarios que la caída de un banco. Si los dejamos caer, corremos el riesgo de tener un efecto dominó en los mercados, que puede acabar afectando a esos bancos comerciales que sí regulamos. El problema sería que con tanta deuda impagada y chiringuito financiero empotrándose contra muros, es bastante probable que la Fed no tuviera recursos llegado ese punto para rescatar esos bancos. Bernanke, con razón, ha decidido actuar como prestamista de emergencia también para estos "para-bancos", dejando claro que una vez pasada la tormenta les tocará pasar por el aro regulatorio tarde o temprano.
¿Suena esto a una guerra ideológica entre el neoconservadurismo y el viejo Keynes? La verdad, creo que no. Estamos hablando de una historia bastante más complicada de soluciones pragmáticas, instrumentos financieros novedosos mal regulados y parches variados. Es cierto que la falta de regulación ha tenido bastante que ver sobre todo esto, pero no reducir todo el problema a una cuestión de ideología es bastante burdo, y no demasiado informativo.
Nota: recomiendo encarecidamente leer el extenso reportaje del Economist sobre la crisis esta semana; para variar, excelente. Ah, y debo recalcar que no sabemos si todo este pollo se ha acabado o no. Pero eso es para otro día.
Aún así, la burda excusa de explicación a base de la simplificación ideológica (neocon vs Keynesianos) que comete hoy El País es especialmente triste, y rotundamente equivocada.
Es curiosa que hablen del "rescate" de Bear Sterns en términos de una especie de salvación externa de la riqueza de unos banqueros que viene del presupuesto público. Empezando por el hecho que la Reserva Federal no se financia a base de impuestos, es difícil hablar de la caída de Bear Sterns como un rescate, cuando la mayoría de analistas coinciden que fue de hecho una liquidación controlada. Cuando te obligan a vender tu chiringuito a $2 por acción, cuando hace algo más de año andaban por encima de $100, no te están salvando, te estan abriendo en canal. La Reserva Federal pone 20.000 millones de euros como respaldo no por hacer una gracia a los banqueros, sino porque sino no había Dios que lo comprara.
La pregunta evidente es entonces por qué una institución pública tiene que ayudar a un banco privado a fagocitar sin demasiado riesgo. La respuesta hace necesario meterse en esa pantanosa aérea de decidir por el mal menor.
No hace demasiado hablaba (siguiendo a Kantor) sobre por qué los bancos no pueden quebrar. Con Bear Sterns tenemos una versión ofuscada de este mismo problema. Explicarlo no es demasiado sencillo; el Economist necesita varias páginas y escriben bastante mejor que yo. Dicho a lo bruto, el sistema financiero se ha dedicado, merced de una alegre falta de regulación, a invertir a base de créditos contratados de forma más o menos "original", sacando muchos recursos a base de poner como garantía relativamente pocos activos.
Bear Sterns tiene inversiones enormes pagadas con deuda contratada en muchos otros bancos; si cierran el chiringuito de golpe, toda esa deuda basura que ya anda complicando las cosas en los mercados tendría muchísima compañía. Toda la red de creditores de la entidad tendría repentinamente páginas, y páginas de tinta roja en sus balances, probablemente creando más miedo, sucesivos pánicos bancarios y probablemente enviando otro bancos de inversión a la guillotina.
El desarrollo más significativo de estos días no ha sido de hecho la espectacular muerte de Bear Sterns, sino el hecho que la Reserva Federal ha abierto una nueva ventanilla. La Fed era hasta ahora el prestamista de último recurso para los bancos comerciales; si un banco necesita créditos urgentemente y no los puede obtener en ningún sitio, puede ir a tío Ben y pedirle un prestamo. A cambio de poder ejercer este privilegio (relativo; los bancos pagan interés), la Reserva Federal puede regular y vigilar las actividades del banco, exigiendo ciertos procedimientos y obligándole a portarse bien.
El problema (en parte) en esta crisis ha sido que un buen puñado de entidades y mercados más o menos extraños han estado ejerciendo de bancos estos días sin serlo. Bear Sterns trabajaba como un "banco"; tu les dabas tu dinero, y ellos usaban deuda sobre esos activos para invertir como locos y darte interés. La cuestión que siendo un banco de inversión, no estaba regulado con la misma energía y concreción que las entidades comerciales. Cuando el crédito es fácil y nadie te vigila, puedes hacer muchas cosas. Entre ellas invertir en plan estúpido tomando riesgos gigantescos que nunca, nunca, nunca serían admisibles en un banco comercial.
Cuando las cosas ha ido mal, la Fed se ha visto en un dilema: tenemos entidades que no regulamos y no son bancos que están derrumbándose como si fueran un banco, y provocando los mismos efectos secundarios que la caída de un banco. Si los dejamos caer, corremos el riesgo de tener un efecto dominó en los mercados, que puede acabar afectando a esos bancos comerciales que sí regulamos. El problema sería que con tanta deuda impagada y chiringuito financiero empotrándose contra muros, es bastante probable que la Fed no tuviera recursos llegado ese punto para rescatar esos bancos. Bernanke, con razón, ha decidido actuar como prestamista de emergencia también para estos "para-bancos", dejando claro que una vez pasada la tormenta les tocará pasar por el aro regulatorio tarde o temprano.
¿Suena esto a una guerra ideológica entre el neoconservadurismo y el viejo Keynes? La verdad, creo que no. Estamos hablando de una historia bastante más complicada de soluciones pragmáticas, instrumentos financieros novedosos mal regulados y parches variados. Es cierto que la falta de regulación ha tenido bastante que ver sobre todo esto, pero no reducir todo el problema a una cuestión de ideología es bastante burdo, y no demasiado informativo.
Nota: recomiendo encarecidamente leer el extenso reportaje del Economist sobre la crisis esta semana; para variar, excelente. Ah, y debo recalcar que no sabemos si todo este pollo se ha acabado o no. Pero eso es para otro día.
martes, marzo 18, 2008
Primary Colors (XLIII): discursos
Barack Obama ha hablado de racismo y raza en Estados Unidos hoy. Ignorad la horrenda cobertura de algunos medios españoles hoy (aunque la crónica de El Mundo.es es muy buena, la verdad), y básicamente escuchad o leed el discurso.
Comentaré más en profundidad este discurso y lo que significa un poco más tarde, pero dicho en pocas palabras: que pequeños parecen otros políticos tras oir a hablar a Obama. Lo de este tipo va más allá del talento, es otra cosa. El discurso de hoy es de una lucidez y claridad extraordinarios. No sé cómo sonaban Roosevelt o Kennedy en campaña (y Kennedy ganó por los pelos), pero con Obama uno ve esa clase de promesa en él.
Y mira que soy cínico, pero este tipo me puede.
Comentaré más en profundidad este discurso y lo que significa un poco más tarde, pero dicho en pocas palabras: que pequeños parecen otros políticos tras oir a hablar a Obama. Lo de este tipo va más allá del talento, es otra cosa. El discurso de hoy es de una lucidez y claridad extraordinarios. No sé cómo sonaban Roosevelt o Kennedy en campaña (y Kennedy ganó por los pelos), pero con Obama uno ve esa clase de promesa en él.
Y mira que soy cínico, pero este tipo me puede.
Cerrando puertas
Andaba leyendo las bitácoras de Geógrafo Subjetivo y Citoyen ayer (muy recomendables, por cierto) y me daba cuenta que aunque no lo parezca, ayer ambos hablaban de lo mismo. Citoyen habla de cómo reformar la universidad española (buena suerte), mientras the GS comentaba las paradojas del trabajo voluntario, tanto en internet como en organizaciones sociales.
Los dos mundos, el académico y el de las organizaciones sin ánimo de lucro, parecen muy distintas en la forma, pero son muy parecidas en el fondo. La primera parece una sociedad cerrada, autista, vágamente oligofrénica y muy poco amiga del cambio, capaz de recibir a cualquier persona vágamente amenazadora a mordiscos. La segunda pretende ser abierta, ansiosa de reclutar gente, incluyente y siempre dispuesta a aceptar la ayuda de todos.
En ambos casos, sin embargo, uno tiene que hacer contorsiones ridículas para conseguir meterse "dentro" del sistema y trabajar cobrando para ellas. En la universidad el sistema es ese lento, interminable proceso de cobrar de profesor asociado / pringado hipercualificado dano más clases que nadie, publicando como se pueda y limpiando botas a destajo, o bien una encantadora oposición para una de esas plazas de funcionario que son misteriosamente adaptadas para gente que conoce gente. En una ONG, uno tiene que someterse a menudo a ese interminable proceso de trabajar a cambio de bocatas, estar en todos sitios y mostrar una infinita devoción por la causa a ver si uno de los directores decide contratarle a uno como becario con un contrato temporal de tercera, mientras el inevitable listillo de turno es gerente en ocho sitios y se pasa el día de reunión en reunión.
En ambos casos, lo que las instituciones están creando son largas, absurdas series de barreras a la entrada a la hora de seleccionar y reclutar personal. En jerga económica a eso se le llaman barreras a la entrada, y es algo que se aplica tanto a mercados como a organizaciones. Estas barreras pueden ser un coste inicial para competir prohibitivamente alto (creando monopolios naturales), sútiles torturas chinas en forma de comités, una ley electoral que perjudica muchísimo a partidos políticos pequeños, o un proceso de selección que filtra todo elemento indeseable con mayor o menor estilo.
En muchas organizaciones sociales, las barreras a la entrada no son explícitas. Basta haberse movido una temporada en el mundillo de las organizaciones y agentes sociales (ese "capital social" que tanto fascina a algunos) para darse cuenta que a menudo son las mismas personas las que estan inevitablemente en todas partes, conociendo a todo el mundo y que tienen su agenda como su arma más importante. En las universidades, siempre hay el típico catedrático que parece tener una capacidad ilimitada de imponer candidatos que le caen bien, siempre con su séquito de víctimas académicas besando donde pisa. En los partidos políticos hay el clásico cacique de agrupación, y el inevitable bicho de partido con cientos de contactos. Al abrir negocios uno tiene que rendir pleitesía (y quizás "protección") al jefecillo mafioso local. En el mundo empresarial, el grupo de compañeros de pupitre de Deusto / Esade que se dan negocio y favores unos a otros. Y así sucesivamente.
Estas barreras a la entrada sociales, no por mérito o por capacidad, todas tienen un coste. Sea por la limitación de talento a aquellos que son pelotas y conocen a gente, sea por la imposición de costes adicionales, sea por la dictadura de la gente con exceso de tiempo libre, estos procesos desperdician recursos de un modo u otro. No he hecho cálculos (y buena suerte haciendo estimaciones), pero no me extrañaría que el origen de mucha ineficiencia en muchas organizaciones venga de estas barreras a la entrada, y no de otro sitio.
Aún así, no estoy del todo seguro que estas barreras sean siempre ineficientes. En algunos casos recurrir a alguien que conoces para que haga algo es racional; los costes de información (esto es, encontrar alguien mejor) son mayores que el beneficio adicional que daría contratar a alguien más competente. Esto puede ser especialmente cierto en sectores donde la información es muy cara o difícil de obtener (crimen organizado; por algo la mafia es tan familiar), sin ir más lejos. En otros casos imponer una "cuota" de entrada puede ser también algo eficiente; el ejemplo más claro son los impuestos que pagan las empresas para financiar al estado (o la mafia) que garantiza la estabilidad jurídica.
Es un tema interesante, el de las barreras a la entrada. Hay muchas situaciones y problemas sociales que dependen o son provocadas por estas, y cualquier análisis debería tenerlas en cuenta.
Los dos mundos, el académico y el de las organizaciones sin ánimo de lucro, parecen muy distintas en la forma, pero son muy parecidas en el fondo. La primera parece una sociedad cerrada, autista, vágamente oligofrénica y muy poco amiga del cambio, capaz de recibir a cualquier persona vágamente amenazadora a mordiscos. La segunda pretende ser abierta, ansiosa de reclutar gente, incluyente y siempre dispuesta a aceptar la ayuda de todos.
En ambos casos, sin embargo, uno tiene que hacer contorsiones ridículas para conseguir meterse "dentro" del sistema y trabajar cobrando para ellas. En la universidad el sistema es ese lento, interminable proceso de cobrar de profesor asociado / pringado hipercualificado dano más clases que nadie, publicando como se pueda y limpiando botas a destajo, o bien una encantadora oposición para una de esas plazas de funcionario que son misteriosamente adaptadas para gente que conoce gente. En una ONG, uno tiene que someterse a menudo a ese interminable proceso de trabajar a cambio de bocatas, estar en todos sitios y mostrar una infinita devoción por la causa a ver si uno de los directores decide contratarle a uno como becario con un contrato temporal de tercera, mientras el inevitable listillo de turno es gerente en ocho sitios y se pasa el día de reunión en reunión.
En ambos casos, lo que las instituciones están creando son largas, absurdas series de barreras a la entrada a la hora de seleccionar y reclutar personal. En jerga económica a eso se le llaman barreras a la entrada, y es algo que se aplica tanto a mercados como a organizaciones. Estas barreras pueden ser un coste inicial para competir prohibitivamente alto (creando monopolios naturales), sútiles torturas chinas en forma de comités, una ley electoral que perjudica muchísimo a partidos políticos pequeños, o un proceso de selección que filtra todo elemento indeseable con mayor o menor estilo.
En muchas organizaciones sociales, las barreras a la entrada no son explícitas. Basta haberse movido una temporada en el mundillo de las organizaciones y agentes sociales (ese "capital social" que tanto fascina a algunos) para darse cuenta que a menudo son las mismas personas las que estan inevitablemente en todas partes, conociendo a todo el mundo y que tienen su agenda como su arma más importante. En las universidades, siempre hay el típico catedrático que parece tener una capacidad ilimitada de imponer candidatos que le caen bien, siempre con su séquito de víctimas académicas besando donde pisa. En los partidos políticos hay el clásico cacique de agrupación, y el inevitable bicho de partido con cientos de contactos. Al abrir negocios uno tiene que rendir pleitesía (y quizás "protección") al jefecillo mafioso local. En el mundo empresarial, el grupo de compañeros de pupitre de Deusto / Esade que se dan negocio y favores unos a otros. Y así sucesivamente.
Estas barreras a la entrada sociales, no por mérito o por capacidad, todas tienen un coste. Sea por la limitación de talento a aquellos que son pelotas y conocen a gente, sea por la imposición de costes adicionales, sea por la dictadura de la gente con exceso de tiempo libre, estos procesos desperdician recursos de un modo u otro. No he hecho cálculos (y buena suerte haciendo estimaciones), pero no me extrañaría que el origen de mucha ineficiencia en muchas organizaciones venga de estas barreras a la entrada, y no de otro sitio.
Aún así, no estoy del todo seguro que estas barreras sean siempre ineficientes. En algunos casos recurrir a alguien que conoces para que haga algo es racional; los costes de información (esto es, encontrar alguien mejor) son mayores que el beneficio adicional que daría contratar a alguien más competente. Esto puede ser especialmente cierto en sectores donde la información es muy cara o difícil de obtener (crimen organizado; por algo la mafia es tan familiar), sin ir más lejos. En otros casos imponer una "cuota" de entrada puede ser también algo eficiente; el ejemplo más claro son los impuestos que pagan las empresas para financiar al estado (o la mafia) que garantiza la estabilidad jurídica.
Es un tema interesante, el de las barreras a la entrada. Hay muchas situaciones y problemas sociales que dependen o son provocadas por estas, y cualquier análisis debería tenerlas en cuenta.
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