Pasada la resaca y la inmediatez de los resultados electorales, me parece que es hora de repasar con un poco de calma y detalle los resultados que salieron de las urnas.
Primero de todo, repetiré algo que ya dije tras las elecciones americanas del 2006:Las elecciones tienen resultados y consecuencias, pero no significados. No debemos caer en la tentación de interpretar los resultados, como si los votantes estuvieran tratando decir algo y los oráculos radiofónicos fueran los únicos capaces de traducirlo a palabras; como mucho debemos describir qué ha sucedido y por qué, pero no inferir el "destino" del alma española. Eso es cosa de poetas e historiadores con venazo épico, no análisis político.
Iremos, pues, al principio: el PSOE ganó las elecciones. Es una cosa bastante sencilla, pero que conviene decirlo en voz alta. Por mucho que les reviente a algunos, y por muchos votos que haya ganado el PP, una mayoría de votantes españoles ha decidido votar a la izquierda. Con lo que ha caído estos último cuatro años, con una oposición que negaría la ley de la gravedad si Zapatero dijera que es cierta, y han ganado igualmente. Y sí, la economía no va bien. Y sí, la negociación con ETA no llevó a ninguna parte. Aún así, una mayoría de votantes en España han preferido confiar en Zapatero, no en Rajoy.
Esto debería que dar de pensar a los cerebros del PP; no estaría de más que echaran un vistazo al mapa. El PP, básicamente, es capaz de sacar resultados entre decentes (Andalucia) y muy buenos (Madrid, República Popular de Murcia, Valencia) en casi todas partes. El problema para los conservadores, sin embargo, es que son totalmente incapaces de sacar más que un porcentaje ridículo de votos en dos comunidades autónomas, Euskadi, y de forma más preocupante, Cataluña.
Hagamos un ejercicio de ficción, y supongamos que el PP sacara algo remotamente decente. En vez del lamentable, imposiblemente cutre 16% que saca en Cataluña, digamos que se comportaran como un tercer partido razonable, y sacaran un 25%, recortando esos votos al PSC. Seguirían estando unos buenos 10-12 puntos por detras de los socialistas, pero estaríamos hablando de un recorte de la distancia entre los dos partidos de 700.000 votos. Eso es sin hablar de ningún cambio masivo, enorme, totalmente fuera de este mundo; de hecho, estoy dando los resultados del año 2000, casi al pie de la letra. En el País Vasco la arimética es parecida; un 10% de cambio de voto.
Sí, los resultados del 2000 no son exactamente comparables. A fin de cuentas en esas elecciones fue el descalabro del voto socialista lo que le dio el triunfo al PP. Aún así, el punto debería estar en mente de Rajoy o su sucesor de cara al 2012: no importa cuánta gente les vote en el resto de España, con un agujero negro electoral como el catalán y el vasco no van a ninguna parte. Así de simple.
Más allá de esto, muchos han hablado de polarización, el PSOE ganando voto útil extremista y esta clase de historias. Con perdon, pero es una teoría absurda. Empezando por la idea que un extremista pueda votar útil (si eres un radical, ¿votarás al mal menor), es una descripción poco seria de la realidad. Es perfectamente posible que los votos perdidos de ERC y PNV hayan ido a la abstención (y la abstención en Cataluña y Euskadi da pistas sobre ello), sin ir más lejos; la caída de Izquierda Unida en votos absolutos es relativamente modesta (300.000) y es perfectamente factible que si haya sido voto útil de su sector moderado.
Lo que es más irónico, por descontado, es que el PP hable de radicalismo cuando es el partido camino de convertirse en una fuerza marginal en dos regiones. Un partido moderado saca resultados aceptables en todas partes, no desastres localizados. Esto parece que el PP no lo entiende.
Eso no significa que el PSOE haya estado brillante, de todos modos. En cierto sentido han cometido los mismos errores que el PP, pero de forma menos costosa. Los socialistas tienen sus agujeros negros en Murcia y Madrid. El primero es grave y hasta cierto punto inexplicable; no puede ser el trasvase solamente cuando la distancia ha pasado de 22 a 29 puntos. Es un lugar misterioso. Madrid es algo parecido, aunque el asunto se puede deber más a la "brillantez" del PSM y la asfixiante cobertura de los medios de la derecha en la región que otra cosa (más lo primero que lo segundo). Valencia es una caso similar, pero menos serio, ya que la diferencia de escaños no sube tanto, pero es un problema también grave para el partido.
Hay otras regiones preocupantes, pero el PSOE debe empezar a tapar esas vías de agua; el PP no actuará como un imbécil en Cataluña toda su vida. Pero sobre cómo hacerlo y dónde vamos ahora, hablamos mañana.
Hasta aquí por hoy. Que yo sepa, me queda por hablar de un buen puñado de temas, todos más divertidos que la arimética de los agujeros negros. A saber, qué estrategias seguirán uno y otro partido de ahora en adelante, el futuro de Rajoy, en qué pensaban los votantes al decidir sobre un partido (eso, cuando el CIS nos traiga la postelectoral), por qué el bipartidismo es bueno y no debemos cambiar la ley electoral, y cómo podemos comparar estas elecciones con lo que sucede en otras partes (algo que en El Mundo hacen de pena). Muchísimo, muchísimo. Y en EUA aún tenemos primarias, y mucha ingeneria institucional que tratar. Seguiremos en ello.