miércoles, septiembre 07, 2005

Paréntesis cinéfilo: The Aristocrats

En una muestra de mi gafosería impenitente, ayer me fui al cine a disfrutar de un documental sobre un chiste. Si, sobre un chiste, esas historietas humorísticas que se cuentan para hacer reir. Sí, se pueden hacer documentales sobre ellos. Y sí, soy un pedante, pero eso no quita que sea una de las mejores películas que he visto en tiempo.

El documental en cuestión se llama The Aristocrats, y trata sobre un chiste de humor grueso que los cómicos americanos se explican tradicionalmente entre bamblinas. Es más o menos como sigue. Un hombre entra en el despacho de un agente teatral, y le dice que tiene un espectáculo para él. Cuál, se interesa el agente teatral. Bien, es un espectaculo familiar, que hago con mi mujer, hija etcétera, que consiste en lo siguiente. Entonces el hombre se tira varios minutos explicando mogollón de depravados actos caníbales, sexuales, escatológicos y repulsivos. Coño, menudo pasote, dice el agente. ¿Cómo se llama la obra?. Los aristócratas, contesta el hombre.

Si, es malo, pero la cuestión no es que el chiste en sí sea gracioso, sino en cómo se cuenta. O más especificamente, en cómo rellena el que cuenta el chiste la explicación sobre de qué va el espectáculo. Entre cómicos, ya con el teatro vacio, la cuestión no es qué pieza se toca, sino cómo se improvisa sobre ella, y en The Aristocrats uno tiene a los mejores del país hablando sobre el chiste, y por supuesto, contándola. El resultado es espantósamente divertido, a la par que la mejor colección de chistes asquerosos nunca recogida. Escuchar a Whoppi Goldberg hablar sobre gente arrancándose la piel de la polla para hacerse un casco, a Bob Saget hablar de padres arrancándole el ojo al hijo para penetrarle por ahí (y seguir la explicación, a peor y con más y mejores depravaciones durante varios minutos) o a Paul Reiser hablar de hacer surf en pilas de diarrea recién hechas en público es algo bastante espantoso, pero increiblemente hilarante.

La verdad, uno sale del cine que le duele todo de tanto reir, y preguntándose que clase de ser alocado debe ser para carcajearse de gente explicando esas cosas. Más allá de eso, la película también es una reflexión extraña sobre qué es un cómico, y qué papel representa en nuestra sociedad. Hay algo, en esas ristra de narraciones aberrantes que habla de su papel de espejo, de vista torcida de la realidad. Y en el fondo, de su tristeza.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sokratus pobre hombre tan lucido e inteligente y lo acabaron ejecutando.
Hasta en la republica pura se cometen crimenes.

chris dijo...

Ojalá existiera en nuestro idioma, un chiste que transcienda todos los valores éticos y morales como ese. Me encantó el documental. Y ya me estoy creando mi chiste propio. Lastima que los Latinos seamos tan susceptibles a esos arquetipos. Porque imaginate comenzar un chiste diciendo que el hijo de Evo estaba comiendo del pasto donde cago su padre y luego vino Chavez a fumarse un porro con el papel que hizo con el papel sanitario donde cagó su madre, luego hizo fuego en la hoguera donde quemaba las cenizas del Ché Guevara y lo enrollo con los pelos púbicos de Eva Perón para luego prender ese porro con el habano de Fidel... Y podemos seguir pero imaginate cuantas cabezas calientes se molestarían por esos comentarios. No sé, pero creo que en eso, los gringos nos ganan

Christian Mendoza M. dijo...

Ojalá existiera en nuestro idioma, un chiste que transcienda todos los valores éticos y morales como ese. Me encantó el documental. Y ya me estoy creando mi chiste propio. Lastima que los Latinos seamos tan susceptibles a esos arquetipos. Porque imaginate comenzar un chiste diciendo que el hijo de Evo estaba comiendo del pasto donde cago su padre y luego vino Chavez a fumarse un porro con el papel que hizo con el papel sanitario donde cagó su madre, luego hizo fuego en la hoguera donde quemaba las cenizas del Ché Guevara y lo enrollo con los pelos púbicos de Eva Perón para luego prender ese porro con el habano de Fidel... Y podemos seguir pero imaginate cuantas cabezas calientes se molestarían por esos comentarios. No sé, pero creo que en eso, los gringos nos ganan