martes, mayo 03, 2005

Negociando la financiación

Por una vez, y sin que sirva de precedente, hay un cierto patrón de lógica en el debate de financiación autonómica. No completo (Esperanza Aguirre sigue actuando como si sus problemas no fueran los mismos que los de la Generalitat, cuando sí lo son), pero si bastante cercano a lo razonable.

Primero, Maragall ha tomado una postura que me parece razonable, dentro de la pifia inicial. Ya dije que la postura era demasiado sensata para ser un punto de partida, así que mejor ser un poco inflexible ahora. Ha dicho que va a presentarla, no a negociarla, ante el resto de las autonomías. Como estrategia negociadora es un poco torpe, pero al menos deja claro que lo que pone sobre la mesa es algo que cree que es necesario.

También se ha hablado mucho de la insistencia del gobierno en negociar multirateralmente. A pesar del cabreo de CiU (que como no mandan, lloran), es simplemente lo más lógico. Si estamos construyendo la España plural, se tiene que hacer entre todos, obviamente; si el tripartito pide pluralidad, ahí la tiene. Es importante recalcar que la financiación es algo que preocupa a todas las autonomías, no sólo a Cataluña; todo el sistema va muy corto de recursos para un exceso de transferencias, y además las autonomías tienen una capacidad muy limitada para subir los impuestos para salir del atolladero. A todo esto, cuando digo que la propuesta de Maragall es buena es, entre otras cosas, por que solucionaría de manera bastante elegante el asunto.

Dentro de la lógica reinante, incluso Ibarra tiene derecho a decir burradas para defender su terruño. Aunque demuestra de manera manifiesta no tener ni puñetera idea sobre qué es un estado federal (que incluye algo parecido a co-soberanía fiscal, por ejemplo) y no haberse leido la propuesta. Lo repetiré mil veces: en el texto del tripartito, no hay por ningún lado establecida qué cantidad de dinero Cataluña tiene que pasar al resto de las comunidades; dice explícitamente que debe ser negociado entre todos. Ahora es un depredatorio 7% del PIB, y se habla tímidamente de bajarlo al 5%. Después de 25 años de transferencias, uno se espera que los pobres estén dejando poco a poco de ser pobres (algo que está sucediendo) y que por tanto, necesitarán de los ricos cada vez menos. Ibarra, claro está, prefiere seguir con el maná del norte y no tener que recaudar impuestos en casa (el paraiso del político: doy sanidad, pero no necesito extraer recursos) así que es lógico que se queje, ya que está en su interés.

A todo esto, Rajoy sigue con lo que se acaba España, y Aguirre dice que una propuesta de financiación que favorece a su comunidad es anti-Madrid. Mejor aún, dice que las colas del puente demuestran que ZP odia Madrid. Será que han estado volando puentes y destruyendo carreteras hechas durante la era Aznar y no nos hemos dado cuenta. En fin, como niños.

1 comentario:

Carmen dijo...

Yo también creo que la negociación tiene que ser multilateral, no bilateral, como si Cataluña y España fueran cada una un Estado soberano. De todas formas entiendo que hoy por hoy Maragall no dé su brazo a torcer, tiene que presionar un poquito para finalmente ceder lo menos posible.
A pesar de mis reticencias a la propuesta del tripartito hay algo en lo que estoy completamente de acuerdo con el post, después de 25 años de transferencias las CCAA "pobres" deberían haber prosperado lo suficiente como para ser más independientes que en el 77, si ahora siguen necesitando lo mismo es porque han cometido errores en la gestión de los recursos que les llegaban.
Lo del PP es lo de siempre, paranoias, y soltar espuma por la boca pase lo que pase...
Saludos! :)